China conmemora el 88º aniversario de la resistencia de toda la nación contra la agresión japonesa (Global Times)

China conmemora el 88º aniversario de la resistencia de toda la nación contra la agresión japonesa (Global Times) Por los periodistas de GT ...

Mundial Económico


La Reforma Energética
Ha sido dictada desde Londres
El Big Ben marcó la hora
Peña Nieto fue a cumplir
El Financial Times le ve un carisma
Que los mexicanos no alcanzamos a ver
Como el traje del Emperador
Es cuestión de tiempo
Que se muestre tal cual es
Cree que lo abriga un pacto
No hay tiempo que perder
Time is money.

Pero acá abajo, enmedio y más abajo
Estamos de pie sobre un volcán
Tenemos una economía del carajo
Somos tan libres como Patishtán

Me ponen a Brasil de ejemplo
De las bondades de la iniciativa
Me dicen que bajará la gasolina
Parece que nuestros hermanos brasileños
No estaban tan contentos
Parece ser que el partido decisivo
El del rumbo económico
Se disputará en las calles
Y el pueblo vencerá.

Alerta compañeiros
Por petroleo Irak fue invadido
Alerta también en las redes
El Big Brother vigila
Todos también somos
Edward Snowden
Turquía
Facebook bloqueado
Pero si tiramos con arte
Ganaremos la partida.

Televisa calla, pero Telesur informa de intenciones de EPN de privatizar PEMEX

Turquía: el miedo fue derrotado

Tomado de SinPermiso.info

Kivanç Eliaçik · · · · ·
 
09/06/13
 

Mi sindicato forma parte de una organización con otras asociaciones profesionales y del barrio. Esta organización rechaza las obras en la Plaza de Taksim que buscan demoler el parque que existe. Por esta razón he podido seguir las campañas en la Plaza de Taksim.
Cuando supe que llegaron las topadoras para cortar los árboles del parque, corrí hacia allá. En lugar de poner fin a esta obra ilegal – el tribunal había suspendido el proyecto de construcción – la policía usó gas lacrimógeno contra las personas que querían salvar los árboles.
En la primera noche, trajimos sacos de dormir y tiendas de campaña y nos fuimos al parque. Cantamos y conversamos hasta la madrugada. Miles de personas se reunieron allí esa noche, al tiempo que  se realizó un concierto en el escenario. Estábamos discutiendo el proyecto de rehabilitación urbana, destrucción del medio ambiente, derechos humanos y de los trabajadores. Todos los debates subrayaron que estos temas resultaban de  las políticas del gobierno. Se eligió un comité que fue creciendo y cambiando su composición.
Cuando desperté en la mañana siguiente,  el campamento había sido ahogado en gas lacrimógeno y todo el mundo corría de un lado a otro. La policía prendió fuego a las tiendas. Arrancaban los pequeños árboles que se habían plantado en la víspera. Las topadoras volvían  a trabajar, protegidas por la policía antidisturbios.
Nosotros queríamos  vengarnos de la policía. Alguien leía un texto con la ayuda de un megáfono que se salvó del fuego. Otra preguntaba, cantando: "¿pero quién prendió fuego mi guitarra?".
Cuando conseguimos entrar al parque instalamos tiendas  más grandes. En la noche se incorporaron decenas de miles de personas en la plaza. Entre ellos, famosos músicos que cancelaron sus conciertos y llegaron al parque.
Personas de diversas orientaciones se unieron, trabajadores en huelga de regiones que han sufrido la sed de ganancias de las empresas y del gobierno, los aficionados al fútbol, partidos de  la izquierda radical, asociaciones estudiantiles, feministas, anarquistas, veganos…
En la noche siguiente estábamos mejor preparados. La basura se recogía regularmente.  Los voluntarios de los equipos de seguridad patrullaban la zona. Las mujeres podían caminar cómodamente y con seguridad por el campamento. Las nuevas leyes del gobierno sobre el alcohol  transformaron su consumo en acción política. La gente coreaba consignas y canciones mientras bebía.
A la mañana se comenzaron a distribuir cientos de gafas, máscaras antigás, limón, vinagre y preparaciones caseras de pastillas para los dolores de estómago y disminuir los efectos del gas lacrimógeno. Había miles de personas en el parque cuando la policía atacó a las 5 de la mañana. No hubo ninguna advertencia y de repente ya no pudimos ver nada. Evacuamos el parque siguiendo el plan que nos habíamos trazado.
Los enfrentamientos en las calles continuaron durante esa mañana. Me las arreglé para colarme en el parque sin problemas, aprovechando el cansancio de la policía. Miré el puente del Bósforo tomando mi té a la sombra de un árbol. Espero que no haya sido  la última vez que contemplo esa vista.
Los manifestantes trataron de entrar al parque, juntándose varias veces en las calles laterales. La policía lo impedía recurriendo al uso excesivo de la fuerza. La ciudad entera se convirtió en un campo de concentración. Algunos manifestantes cruzaron el puente que une Asia con Europa.
 ¿Quiénes son estas personas que se unieron en la Plaza? Mentiría si dijera que todos comparten la misma opinión y los mismos objetivos. Lo único que los juntaba era la furia contra el gobierno... La violencia policial contra los jóvenes que protegían esos árboles provocó la reacción de la gente y todo el que está contra el gobierno salió a las calles.
Miles de hombres y mujeres que nunca habían participado en una manifestación política enfrentaban a la policía durante toda la noche.  Seguían nuevas manifestaciones sin siquiera desayunar. Con sus mascarillas caseras, se rebelaban  contra la policía, a veces cantando, a veces con gritos de indignación. Hubo manifestantes de familias acomodadas, pero también desempleados. Desde asociaciones musulmanas a partidos socialistas, muchos grupos diferentes caminaban hombro a hombro.
Algunas personas buscaban  refugio en las barricadas, tuiteaban, cargaban fotos para Instagram, con un casco de la policía,  de los últimos grafiti que insultaban al primer ministro. Otros bebían cerveza cuando podían descansar. Me encontré con una pareja que estaban planeando su casamiento en una cabina telefónica donde me había  protegido de la lluvia de balas de goma.
En los últimos cinco días, un número creciente de manifestantes se divierten y protestan al mismo tiempo, sin dormir o descansar. El lema más gritado es "¡Gobierno dimisión!". La violencia policial no nos va a aplastar. El miedo ya ha sido derrotado. Aprendimos a levantar nuestra voz cuando estamos enojados. Algunas personas luchan, otras bailan. Están los menos sobrios que lanzan ataques allí, mientras otros recogen la basura y curan a los animales de la calle.
No sé qué va a pasar mañana. Pero hoy es un nuevo día y todos somos nuevas personas. ¿Qué estoy haciendo ahora? Mientras decenas de miles de manifestantes piden la dimisión del primer ministro por muchas razones diferentes, yo escribo sobre el capó de un coche de policía destruido.
Kivanç Eliaçik es director del Departamento de  Relaciones Internacionales del DISK (Confederación de los Sindicatos Progresistas de Turquia) y miembro de la asociación para salvar el parque Gezi  de la Plaza Taksim.

Denuncia de Héctor Suárez a Televisa y el conjunto de la televisión mexicana

Fotos de las protestas en Turkia

"chemical tayyip" and a police car heading to a protester

http://imgur.com/a/gKAsu
http://imgur.com/a/gKAsu
http://imgur.com/a/gKAsu
http://imgur.com/a/gKAsu

¡Pueblo turko, no estás solo!

Doscientos millones contra Monsanto





Fueron 2 millones de personas las que el 25 de mayo se manifestaron en 52 países, en más de 430 ciudades de todo el mundo, contra Monsanto. Pero muchísimos más acompañaron ese día y protestan cada día, de muchas formas, contra Monsanto, contra los transgénicos y el robo corporativo de nuestra alimentación. Por ejemplo, la Vía Campesina, que tiene más de 200 millones de miembros y ahora preparan su sexta conferencia internacional del 6 al 13 de junio, en Indonesia. Cumplen 20 años y son el movimiento campesino organizado más grande de la historia y un puntal de resistencia a Monsanto, a los transgénicos y a las corporaciones de agronegocios en el planeta.

Monsanto tiene mucha cola para pisarle en su larga historia de fabricante de venenos desde 1901. Es un ejemplo paradigmático de codicia, control corporativo y falta de escrúpulos. Entre muchos desastres, legó al planeta la contaminación con armas químicas, como el Agente Naranja usado en la guerra contra Vietnam, donde aún la tercera generación de la población sufre secuelas. Ocultó intencionalmente que su químico PCB (incluyendo askareles) es terriblemente tóxico, envenenando por más de 40 años –a sabiendas– el agua y a miles de familias en Alabama, donde se fabricaba. Para aumentar sus lucros, creó semillas transgénicas adictas a sus agrotóxicos y compró empresas semilleras por todo el mundo, para eliminar competencia y asegurar dependencia. Controla 27 por ciento del mercado mundial de semillas de todo tipo (no solamente transgénicas) y tiene más de 80 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas, un monopolio industrial que no tiene precedentes en casi ningún rubro industrial. Solamente Bill Gates, con Microsoft, tiene un porcentaje de mercado tan alto. Pero a diferencia de los programas de computación, las semillas son imprescindibles para la vida: son la llave de todas las redes alimentarias.

Por ello y mucho más, 2 millones nos manifestamos en el mundo contra Monsanto. Sólo una pequeña muestra del rechazo global a esa transnacional, que se extiende a todas las otras empresas de transgénicos (Syngenta, DuPont-Pioneer, Dow, Bayer, Basf).

La agencia Investigative Reporter Denmark reveló que Monsanto decidió abandonar la investigación, desarrollo y experimentos de maíz transgénico en Europa (aunque siguen las plantaciones que existen en España, Portugal y República Checa, menos de uno por ciento del maíz en Europa). Nueve países europeos han prohibido el maíz transgénico. Monsanto se suma a Syngenta, Bayer y Basf, que abandonaron en años anteriores la investigación y experimentación de papa y otros transgénicos en Europa. Sus declaraciones son significativas: según Brandon Mitchener, ejecutivo de Monsanto en Europa, sólo van a seguir con transgénicos en países donde tengamos apoyo político y sistemas regulatorios a su favor. Como México, por ejemplo, donde las protestas contra el maíz transgénico son cada vez más amplias, pero el sistema regulatorio y el gobierno favorecen a Monsanto, contra los intereses de su propia población.

En la misma semana, un informe de la organización estadunidense Food and Water Watch, basado en más de 900 mensajes de Wikileaks, mostró que Estados Unidos usó cuantiosos recursos públicos para promover a Monsanto y a los transgénicos, a través de sus embajadas, de representantes del ministerio de agricultura (USDA) y de USAID en muchos países. Sus estrategias incluyen desde conferencias técnicas de (des)información a periodistas y funcionarios, hasta presiones bilaterales para adoptar legislaciones favorables y abrir mercado a las empresas.

Pese a que Monsanto reporta grandes ganancias, las resistencias globales le significan un enorme gasto, más que económico. Cada día salen nuevas evidencias de daños a la salud y ambiente, de que solamente con engaños, corrupción y falseando datos, con científicos y gobiernos comprados, se pueden defender los transgénicos. Nos imponen los transgénicos con maña y fuerza, pero no han podido ni podrán colonizar nuestras mentes ni corazones a su favor, a la larga el arma más poderosa.

Por eso, aunque hay muchas y diversas resistencias por todo el globo, es importante destacar el papel histórico de La Vía Campesina, que cumple 20 años de lucha y organización, derrumbando mitos y mostrando caminos. Con más de 150 organizaciones campesinas en 70 países en África, Asia, Europa y las Américas, con más de 200 millones de campesinas y campesinos, el mundo nunca ha tenido una organización campesina de tal extensión y entidad. Independientes de partidos políticos e intereses corporativos, La Vía Campesina ha profundizado el análisis y la crítica del sistema agroalimentario, desde la visión y experiencia cotidiana de sus actores fundamentales. En estas dos décadas, Vía Campesina nos mostró, junto a sus aliados, que las y los campesinos, indígenas, pescadores artesanales, productores familiares, producen más de 70 por ciento de la alimentación en el mundo, con apenas 20 por ciento de la tierra arable; que son las y los que producen y cuidan las semillas y la biodiversidad, las y los que están enfriando al planeta contra el calentamiento global que nos afecta a todos, pese a ser provocado en su mayor parte por el sistema alimentario agroindustrial y sus transnacionales de agronegocios. El camino no es fácil, la articulación intercultural, intercontinental y la equidad de género han sido grandes desafíos, pero desde las raíces, la Vía Campesina sigue creciendo, dando flores y frutos, abriendo surcos, sembrando resistencias. Contra Monsanto y otras empresas que siembran muerte, globalizando la lucha, globalizando la esperanza.

Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC

Nuestras publicaciones más populares