viernes, 6 de agosto de 2010

La peligrosa carrera de Peña Nieto


América Del Valle
Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra

Han transcurrido tiempo desde el último gran fraude electoral del 2006. Aquel que se distinguió por su antesala de cochinero electoral, impunidad y brutal represión en Pasta de Conchos, Sicartsa, Atenco y Oaxaca, no tiene muchas diferencias con el actual.

Igual o peor son las canalladas contra el pueblo, para que una minoría no pierda ostentosos privilegios y se mantengan en el poder a costa de más de la mitad de la población mexicana que vive en la pobreza, explotados, excluidos, desterrados, humillados, criminalizados.

Ninguno de los partidos oficiales, desde los vejestorios hasta los saldos que se han reciclado, quedan exentos del cuestionamiento y repudio popular. En mayor y menor escala, todos tienen deudas con el pueblo. No hay uno solo que sepa escuchar y obedecer las demandas de la gente; no hay uno solo que realmente represente los intereses de las mayorías y mucho menos que tenga el valor para pararse firmemente y pelear para detener la depredación neoliberal de los derechos sociales, de los recursos naturales y soberanía nacional; de acabar con la impunidad y la represión que todos los días y en todo el país sufre el pueblo. Ninguno tiene autoridad moral, por la sencilla razón de ser ellos mismos de manera directa e indirecta los responsables y encubridores del escarnio en el que pretenden hundir a nuestra patria.

En Atenco fue la mafia del PRIAN quien quiso arrebatar nuestras tierras para imponer su proyecto aeroportuario. En Atenco, el 3 y 4 de mayo del 2006, fue el PRIAN quien orquestó y desató la barbarie para vengarse. Condena moral y popular, merecen tanto los panistas de ultraderecha (que han gobernado el país a sangre, balazos y persecución), los más descompuestos de la cúpula perredista que ha tenido su parte, y hasta quienes orquestaron el infame comercial del PSD, que muestra a los campesinos de Atenco como salvajes y partidarios de “una izquierda violenta”, cuando es bien sabido que nuestro pueblo, no ha hecho mas que defenderse de las agresiones gubernamentales, y el machete, símbolo de nuestra lucha, jamás ha sido usado para agredir. Pero, sin perder de vista lo anterior, señalamos enérgicamente que es el PRI con su golden boy, Enrique Peña Nieto, quienes por decisión política, nos mantienen sin justicia, presos, perseguidos y como objeto de su saña y burla.

Nadie ignora que a esta disputa electoral le sigue una mayor: la de la silla presidencial del 2012; y pecaríamos de ingenuidad si desconociéramos que Enrique Peña Nieto, con su cargo de gobernador, desde hace cuatro años, ha estado en campaña abierta por la presidencia, y a la que por desgracia, todavía le restan tres años de inmoral proselitismo. Promovido por Televisa y Tv Azteca, favorecido por el propio IEEM (Instituto Electoral del Estado de México) y similares, y apadrinado por el mercenario Carlos Salinas de Gortari, el candidato represor se ha convertido en la gran inversión del 2012.


El regreso del PRI con Enrique Peña Nieto como presidente, sería una de las peores condenas y retrocesos para el pueblo mexicano. Sería el equivalente a otro gobierno de facto, como el actual, al que no le temblaría la mano para ordenar golpear, violar, asesinar o encarcelar a todo aquel que se niegue a bajar la cabeza, a todo aquel que luche y resista. Sería doblegar nuestra dignidad, olvidar y permitir más humillación y sangre.

Y ya que el PRI y Enrique Peña Nieto nos mantienen como rehenes de su venganza, como presos y perseguidos políticos, nos preguntamos y le preguntamos a nuestro México: ¿Acaso puede haber democracia y al mismo tiempo represión, militarización, torturas, presos políticos, perseguidos, desapariciones forzadas, asesinatos y en suma, criminalización a la lucha social? ¿Cuál es la mejor opción para los millones de mexicanos que viven en la extrema pobreza? ¿Cuál es el partido por el que tendrían que votar las mujeres violadas de Atenco, de Castaños, de Guerrero, de Oaxaca? ¿Por que camarilla tendrían que optar los padres de Alexis Benhuemea y Javier Cortes, de Teresa y Felicitas, las viudas de Pasta de Conchos, las familias de los desaparecidos, de las muertas de Juárez, o los padres de los 48 niños de Hermosillo, víctimas de éste sistema político infecto con su sistema de justicia garante, pero de impunidad? ¿Por cuál se tendrían que inclinar los miles de jóvenes excluidos de la educación, de la salud, del trabajo digno? ¿Por quién tendrían que votar los miles de desempleados y explotados? ¿Quién ha sido capaz de poner pecho y frente para impedir que las balas y los gases lacrimógenos le lluevan al pueblo cuando éste se rebela y se levanta para exigir y defender sus derechos, sus recursos, su libertad, su razón?

En un país como el nuestro ya no es suficiente luchar por la democracia, es necesario luchar organizadamente por una verdadera justicia y libertad, porque de lo contrario, con la crisis económica que golpea brutalmente a los de abajo, la legalización de la represión y criminalización de la lucha social, la impunidad desde Atenco a Hermosillo, las campañas electorales llena de paja y de mentiras, todo seguirá peor.

Pero a todo nuestro noble pueblo, voten o no voten, se abstengan como yo (por convicción y por la persecución política en mi contra) o anulen su voto, todos los que somos de abajo, con arraigo a nuestra tierra, a nuestro trabajo, a nuestra comunidad, a nuestra escuela, debemos levantar nuestro puño y nuestra convicción de que sólo el pueblo salva al pueblo. Sólo en nosotros, los de abajo, está la transformación que necesitamos. Los convocamos a edificar la organización, la unidad y la movilización, pues sólo con estas armas se respetarán las decisiones del pueblo, sólo con estas armas, la voluntad de las mayorías se hará escuchar y obedecer.

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