lunes, 27 de febrero de 2017

(Infografía) ¿Qué es y en qué consiste la próxima “Liberalización” del precio de las Gasolinas en México?




Los Brigadistas

El precio de la gasolina ha estado definido, desde hace muchos años, por el gobierno federal. La política energética se definió, por lo menos desde el gobierno de Lázaro Cárdenas, como estratégica, y estuvo regulada y protegida por el Estado.

Con los gobiernos neoliberales, poco a poco se desestructuró a Pemex, se le retiró inversión, se desmembró en 4 empresas separadas (Pemex-Exploración y Producción, Pemex-Refinación, Pemex-Gas y Petroquímica Básica y Pemex-Petroquímica) con el objetivo de avanzar en la privatización “por partes”, además de que se bloqueó la construcción de refinerías. Se actuó con Pemex, igual que con la compañía estatal de Luz y Fuerza, Teléfonos de México y ahora CFE: dejar de invertir, hacer ineficiente a la empresa de forma artificial, para luego justificar su privatización.

De esta forma, la importación de gasolinas, principalmente de Estados Unidos, fue aumentando, al grado de depender, hoy, en más del 60% de ella.

A partir de la imposición de las políticas neoliberales, y en particular desde la Reforma Energética de Peña Nieto, que entrega buena parte del sector petrolero y sus beneficios al gran capital privado, se incrementó la debilidad del sector energético mexicano. Fue con esta reforma que se aprobó también la llamada “liberalización del precio de las gasolinas”.

¿En qué consiste la liberalización del precio?

En concreto, que el precio de las gasolinas ya no serán definidas por la Secretaría de Hacienda, ni por el gobierno federal en general. Sino por “el mercado”. Esto quiere decir que se venderá la gasolina a total merced de los intereses de los dueños del dinero. Sin protección ni regulación del Estado. Se supone que un “precio libre” es un precio que se fija por la oferta y la demanda en el mercado. Pero en la realidad, el precio será fijado por una oligarquía petrolera que se pondrá de acuerdo para vender la gasolina al mayor precio posible, que les garantice fuertes ganancias.

¿Para qué se liberaliza el precio?

Para eliminar el subsidio estatal a las gasolinas, para desviar esos recursos, no para la salud o la educación como pretende chantajearnos el gobierno con sus falsas explicaciones, sino para continuar achicando la participación del Estado en el sector petrolero, reforzar la privatización y entregar totalmente el recurso a los grandes capitales.

¿Qué determina el precio de la gasolina, una vez liberalizado?

Hay tres variables importantes: el costo de producción de las gasolinas, el precio internacional de los hidrocarburos y el tipo de cambio. Pero lo cierto es que el precio estará fijado, fundamentalmente a voluntad del puñado de las grandes empresas privadas que se están apoderando del sector petrolero mexicano, y por los montos de impuestos que decida cobrar el gobierno por cada litro de gasolina vendida.

¿Cuándo se liberalizará el precio de la gasolina?

Ya, el calendario de liberalización del precio está por aplicarse, y se hará de manera gradual, comenzando en el norte del país en marzo, y avanzando por todo el país durante el 2017. En el centro de la república está programada para noviembre. El gasolinazo de febrero se pospuso, pero hoy tenemos una modificación diaria de los precios, lo cual ya es, en los hechos, una liberalización, pero la Secretaría de Hacienda sigue responsabilizándose de fijar los montos máximos. Con la liberalización total ya no será Hacienda, sino cada empresa gasolinera la que defina a qué precio vende la gasolina.

¿Quienes son los grandes beneficiarios de esta medida?

Las petroleras privadas, principalmente extranjeras, que con la Reforma Energética se están apoderando cada vez de más gasolineras, desplazando las franquicias de Pemex para hacer negocio redondo con la gasolina, que es un producto básico para la economía nacional.

¿Hay alternativa?

Claro que la hay. La alternativa de generar una política de soberanía energética, de inversión en la infraestructura pública petrolera, construir más refinerías garantizando la oferta de la gasolina necesaria en nuestro país. Revertir la reforma energética y detener ya la privatización del petróleo. Si tuviéramos las refinerías suficientes, produciríamos la cantidad de combustible que necesitamos internamente, y no tendríamos que importar. Dejaríamos de depender de la gasolina de Estados Unidos, y no estaríamos tan amarrados al precio internacional de los hidrocarburos.

¡No a la liberalización del precio de las gasolinas en México!
¡Abajo la Reforma Energética!

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