domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Por qué matricular al Grupo en Resistencia de la Facultad de Economía?

Diez puntos del porqué se debe dar la matrícula al Grupo de Nuevo Ingreso en Resistencia (GNIR):

1.- Porque la Constitución los ampara. Sistemáticamente el gobierno y las distintas autoridades educativas, en especial las universitarias, no han cumplido con lo establecido en el artículo tercero constitucional cuando claramente expresa que el “Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades educativos -incluyendo la educación inicial y a la educación superior- necesarios para el desarrollo de la nación…”[i].

El gobierno no cumple con lo establecido por la Constitución, cuando en este país según un estudio hecho por la organización Mexicanos Primero, si visualizamos a todas las generaciones nacidas desde 1988 hasta 2002 en un grupo de 100 niños, sólo iniciarían la primaria 98; terminaran 62 niños la secundaria; al bachillerato o educación técnica entrarán 46 y sólo 25 acabarán ese ciclo escolar; sólo trece terminarán la carrera en tiempo y forma; y sólo dos acabarán un posgrado[ii].

2. Porque hay las condiciones materiales, pero los tercos neoliberales se empeñan en cerrar espacios. La UNAM sigue estando en lista negra privatizadora, hace 10 años mediante la huelga se logró detener la intentona privatizadora, pero actualmente la decisión de extinguir a LyFC y con ello derrocar al SME nos debe alertar, vienen contra nosotros. La OCDE recientemente comenzó una nueva ofensiva para exigirle a las universidades públicas, y en particular a la UNAM, que cobren cuotas a los alumnos; se vienen batallas difíciles y la mejor manera de defender a la educación pública y gratuita, de luchar por la no reducción del presupuesto y de prepararnos para un posible golpe artero contra la Universidad es teniendo sus aulas llenas, por el contrario, tener aulas vacías, camina en el sentido de la elitización y privatización.

3. Porque nuestra historia nos obliga a luchar por los miles de jóvenes que no cuentan con Universidad. Del éxito de proyectos como el GNIR depende el futuro de jóvenes que desean estudiar una carrera, que no quieren ser condenados a ser mano de obra para la maquila. Como bien lo afirma Aboites[iii], el sector estudiantil se ha caracterizado por luchar por los que vienen detrás, en 1929 ganaron la autonomía; de la sangre de los jóvenes de 1968 brotaron innumerables instituciones de educación superior a lo largo y ancho del país (CCH, UAM, FES, etc.); en 1999-2000 ganaron la gratuidad, teniendo un fuerte impacto en la ampliación de la oferta en educación media superior y superior en el valle de México, con las 17 preparatorias gratuitas, y un nuevo modelo universitario en el año 2001-2002, (Universidad Autónoma de la Ciudad de México) gratuito, sin examen de selección, sin examen de admisión; ahora, a nosotros, a esta generación que disfruta las victorias de nuestros compañeros estudiantes de generaciones pasadas, nos toca luchar por los que vienen, tenemos que hacerle entender al gobierno que tiene que invertir en educación, que se necesitan escuelas y maestros, no cárceles ni policías, y a las autoridades universitarias que tienen la obligación de aprovechar el presupuesto, en beneficio de la docencia y la investigación, no de la burocracia y los proyectos que benefician a las grandes empresas.

4. Porque mientras el presupuesto ha venido aumentando, la matrícula se ha estancado. En el caso de licenciatura, en 1979 la UNAM tenía 154 mil 900 alumnos, para 2006 eran 156 mil 400 alumnos, en estos casi 30 años sólo se incrementó en 1005 los espacios (o el 0.97%) en la licenciatura[iv]. En millones de pesos (constantes de 1980), el presupuesto de la UNAM en 1979 era de 11.4 y en 2006 fue de 20.2, los datos nos dicen que el presupuesto se incrementó 77.2%. El aumento real de presupuesto, no se refleja en más alumnos. Los datos (ver cuadro y gráfica) son claros, no hay correspondencia entre la matrícula y los aumentos presupuestales. ¿Dónde se fueron los recursos, cuando la composición de gasto (docencia, investigación y difusión) se han mantenido prácticamente igual? Seguramente parte de ese gasto se destina a solventar los onerosos sueldos de la alta burocracia universitaria, por ejemplo el Rector gana $142,368.50, casi cinco mil pesos diarios; el rector gana en un día lo que un profesor de asignatura impartiendo tres clases gana al mes.

Cuadro 1. Matricula y presupuesto universitario

Años

Alumnos

Incremento porcentual alumnos

Presupuesto (millones de pesos de 1980)

Incremento porcentual presupuesto

1979

154.900

-

11,40

-

2006

156.400

0,97%

20,20

77,2%

Con dato de Hugo Aboites.

5. Porque la facultad está subocupada, hay salones vacios y profesores dispuestos a dar clase. La subocupación de las instalaciones es innegable y resulta indefendible el hecho de que “no caben más estudiantes” y que las instalaciones “están ocupadas a su máxima capacidad” como dicen las autoridades[v]. La falta de espacios y de maestros no es pretexto para impedir la matriculación del GNIR. Este grupo de jóvenes y sus maestros solidarios, han desnudado las mentiras de la autoridad, y demostrado que SÍ HAY salones vacíos, algunos de los cuales, de no ser por el GNIR, seguirían siendo infraestructura inútil.

6. Porque fue una demanda de la comunidad ampliar la matrícula. El semestre pasado se hizo una consulta donde participaron alrededor de 800 personas integrantes de la Facultad (alumnos, profesores y trabajadores). En esa encuesta el 80% de los participantes se manifestó a favor de ampliar la matrícula, la autoridad sólo decidió aumentar un grupo más, cuando la propuesta (perfectamente factible) era de por lo menos 8 grupos. Gracias a esa pelea hoy 3 o 4 alumnos más de cada grupo de primer semestre tienen un lugar en la Facultad. Tres o cuatro jóvenes que, de no ser por esa lucha, estarían hoy fuera de la Universidad.

7. Porque la UNAM va a matricular a jóvenes con cursos externos, y bien puede matricular también al GNIR, que está siendo evaluado por profesores de la misma Universidad. La UNAM se “comprometió a que los aspirantes que cursen un año en escuelas particulares incorporadas podrán inscribirse al sistema escolarizado si tienen promedio de ocho y son alumnos regulares[vi], además se comprometió a “ofrecer becas totales para quienes decidan inscribirse en instituciones incorporadas.[vii]. Es decir, reconocerán los estudios de los jóvenes que estudien en escuelas particulares y se les matriculará en el sistema escolarizado de la UNAM, entonces ¿por qué no pueden matricular a los jóvenes del GNIR?, cuando es en los salones de la propia UNAM donde se están formando, con profesores reconocidos por ella misma. ¿Por qué a los que vengan de la escuela particular sí se les matriculará, y a los del GNIR no? Tanto unos, como los otros, tienen derecho a recibir educación, y tanto unos, como los otros, tienen que recibir su matrícula.

8. Porque la solución a la demanda de los aspirantes, no es estudiar en el sistema abierto y “a distancia”. Hace unos meses las autoridades de la UNAM, al llegar a un acuerdo con un movimiento de rechazados, pactó que “concursará 2 mil 500 espacios en su sistema de universidad abierta (SUA) y a distancia, a partir de octubre (de este año), con la posibilidad de que quienes cursen el primer semestre en la universidad abierta de forma regular y con un promedio mínimo de 8, podrán solicitar su cambio al sistema escolarizado.” [viii] No está mal que se ofrezcan espacios en el SUA y a distancia, pero 2,500 lugares sólo representa el 1.6% de los más de 150,000 rechazados.

Esta opción es inviable en el caso de la Facultad de Economía, pues hace poco más de un año, el director y todo su sequito de levanta-dedos del Consejo Técnico (con algunas excepciones), violando la legislación universitaria, cambiaron el plan de estudios del SUA y lo hicieron diferente al del sistema escolarizado, haciendo prácticamente imposible el cambio de un sistema a otro.

9. Porque la UNAM debe cambiar sus métodos de aceptación, debe eliminar los exámenes tipo CENEVAL que viene aplicando. No son chantajes los argumentos de Hugo Aboites[ix], de sus investigaciones podemos concluir que; 1) son las condiciones materiales de estudio, que en gran medida depende del ingreso familiar (acceso a libros, cine, viajes, deporte, cultura, esparcimiento, museos, periódicos etc.), lo que determina el éxito estudiantil; 2) existe también una segmentación de género, la cual es una realidad comprobada en estadísticas que año con año se repiten. Por otro lado, cuando el criterio de aceptación a la licenciatura no es un examen, sino el promedio (mediante el pase reglamentado), estas segmentaciones (pobreza y género) se moderan.

No es tan sorprendente que existan estudiantes en la facultad que sostengan que esos exámenes se presentan en igualdad de oportunidades, cuando el mismo director dice que estudiar en la UNAM es un derecho pero además es “un reconocimiento a quienes empeñan su esfuerzo en salvar los requisitos de ingreso: es un privilegio, pero bien ganado”. ¿Qué entienden por igualdad? En un país donde existen 50 millones de pobres y 20 millones de hambrientos, donde, por ejemplo, el decil más rico se apropia de un ingreso 21.43 veces mayor que el decil más pobre, o el 10% de la población más rica se apropia del 36.04% del ingreso total, mientras el 60% de la población más pobre, se queda con el 26.05%[x]. En un país donde la desigualdad es enorme realmente no puede haber “igualdad de oportunidades”. Según Escalante es un privilegio bien ganado para los que se esforzaron en salvar los requisitos de ingreso, para este año, según su lógica, hubo más de 150 mil jóvenes que no se esforzaron en salvar los requisitos de ingreso. Es una pena que para el director Escalante, no existan las dificultades sociales y económicas, no haya un problema en la oferta académica, ni una segregación en la admisión. ¡Vaya economista que tenemos por director!

10. Porque no todos tienen las mismas oportunidades. “Igualdad de oportunidades” y “es un privilegio pero bien ganado” eso dicen los que se oponen a que la UNAM esté llena y que sea una universidad de masas. El examen es una competencia, y en una competencia el jugador que esté mejor preparado, mejor alimentado, que no tenga otra obligación que prepararse para competir, ese jugador tiene ventajas, al examen no todos los competidores llegan con las mismas oportunidades y por lo tanto la diferencia de resultados existe. Que quede claro: todos tenemos las mismas capacidades sin importar raza, religión, sexo o clase social a la que se pertenezca, el problema viene cuando no todos tenemos las mismas armas, las mismas condiciones materiales, para potenciar nuestras capacidades. Habrá quién diga que eso traspasa las atribuciones y responsabilidades de las autoridades universitarias, pero por qué insisten en un examen donde sistemáticamente se segmenta a los más pobres y las mujeres.

El principal requisito de ingreso (determinado número de aciertos) a la Facultad no lo determina un panel de pedagogos y de connotados economistas, donde discutan el número de aciertos requeridos para ingresar. Si fuera así, ¿por qué en la primera vuelta se piden menos aciertos que en la segunda? El nivel de aciertos requeridos para entrar a la UNAM está en función de la oferta de lugares, mientras más lugares ofrezcan, menor será la cantidad de aciertos para ingresar. Si hubiera más espacios, Escalante diría “miren qué jóvenes más esforzados, sí le echaron ganas y pudieron entrar”. Las autoridades son las que han cerrado las puertas a los miles de jóvenes, pues como ya vimos, el presupuesto ha venido aumentando y la matrícula se ha estancado.

No decimos que siendo rico tienes un lugar en la UNAM, decimos que los que tienen mejor rendimiento, son los que llegan mejor preparados. Sí, los que están dentro pasaron el filtro, pero tener educación no puede estar restringido a la competencia y a los filtros. La educación es un DERECHO que, a diferencia de lo que piensa Escalante, no debe ser privilegio para unos cuantos que se “esfuerzan”, sino garantía para todo aquel que quiera seguirse preparando. Cualquier Nación, para su desarrollo económico y social, debe tener mecanismos para que toda su población se esté educado permanentemente, a lo largo de toda su vida. Truncar este proceso es un atentado contra todos, un crimen que no podemos permitir.

Nosotros, estudiantes y profesores universitarios, tenemos la responsabilidad de quebrar ese muro de contención. La juventud no es una masa que pueda ser despreciada y echada a la basura con criterios absurdos de selección.

La educación universitaria, debe y puede ser para todos.

¡Por lo anterior y por mucho más tienen que matricular al Grupo de Nuevo Ingreso en Resistencia!

¡Porque una Universidad mejor es posible!

Atentamente

Grupo de Nuevo Ingreso en Resistencia, estudiantes, profesores adjuntos y profesores de la Facultad de Economía.



Notas

[i] Párrafo quinto del artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

[ii] Agencia del Periódico Reforma.

[iii] Hugo Aboites, "A 10 años, las enseñanzas de la Huelga y los retos por venir".

[iv] Los datos son de Aboites Hugo, “Matrícula, Recursos Financieros y Selección de Estudiantes en la UNAM”. MIMEO. Pueden pedir el documento a nomasrechazados@gmailcom. Y de la página electrónica de la UNAM http://www.estadistica.unam.mx/

[v] Con los datos proporciona el director se llegó a la conclusión de que caben “82 grupos curriculares más de primer ingreso, y con ello se daría cabida fácilmente a los 970 jóvenes que fueron rechazados de la carrera de economía en el examen de selección de junio de 2008”.

[vi] La Jornada, Domingo 16 de agosto de 2009, p. 33

[vii] La Jornada, Sábado 15 de agosto de 2009, p. 30

[viii] La Jornada, Domingo 16 de agosto de 2009, p. 33

[ix] Aboites Hugo, “Matrícula, Recursos Financieros y Selección de Estudiantes en la UNAM”. MIMEO. El doctor e Investigador del AUM nos dice que “… un año dado, de cada cien hombres que buscan acceso a la licenciatura ingresan 28, pero de cada 100 mujeres solo 20. Y en el bachillerato, las diferencias en oportunidades de acceso son similares: ingresan 27 hombres de cada 100, pero solo 22 mujeres de cada 100 que demanda el acceso… en el 2005, de casi 9 mil (8 mil 895) jóvenes hijos de obreros que solicitaban ingreso, solo 691 lograron entrar a la UNAM. Es decir, de cada 100 solo 7.8. En cambio, en el caso de los hijos funcionarios y directivos, de cada 100 ingresaron 18, mas del doble que los hijos de obreros. El efecto sesgado de los exámenes de admisión estandarizados aparece también en el hecho de que actualmente el 58 por ciento de quienes ingresan a la UNAM por el examen de selección provienen de escuelas particulares.”

[x] http://www.cefp.gob.mx/intr/edocumentos/pdf/cefp/2008/cefp0092008.pdf

3 comentarios:

  1. Si no sabemos cómo o por qué los eligieron, ¿por qué habrían de ser matriculados? existiendo tantos rechazados

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  2. Como economistas devemos entender que el mercado laboral se vacia a n numero de personas, corremos el peligro de caer en sobrepoblacion devaluando el trabajo y teniendo profesionistas osciosos, no estoy de acuerdo con que la UNAM rechaze a la mayoria de los que prentenden estudiar en ella ya que representa a una institucion al alcance de todos niveles socioeconomicos, pero tampoco la solucion es sobrepoblar una carrera, en mi opinion la UNAM esta obligada a crear nuevas carreras que satisfagan las necesidades de nuestra sociedad y que den la oportunidad de albergar a tanto joven privado de educarce.

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  3. Ninguna carrera está sobre poblada, hay una gran falta de profesionistas en todas las áreas, el problema es que no hay dinero para pagarles y no hay disposición a usarlos para mejorar la situación de las clases explotadas.
    No hables a lo pendejo,

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