miércoles, 9 de abril de 2014

¿Por qué luchan los profesores de la UNAM?


Los Brigadistas #23
Marzo 2014

En las últimas semanas se han realizado reuniones, actos y movilizaciones por parte de un sector de profesores de asignatura de la nuestra universidad. Resulta de gran importancia que los estudiantes estemos al tanto de las razones de esta lucha y que seamos parte de ella.
  1. Las condiciones de trabajo de los ayudantes y los profesores de asignatura
El 70% de los cursos que se imparten en bachillerato y el 60% de los que se imparten en licenciatura, están a cargo de profesores de asignatura. A pesar de ello, las condiciones de trabajo de estos maestros son muy malas.
La siguiente tabla recoge la información del contrato colectivo de los académicos de la UNAM, acerca del pago a profesores de asignatura y ayudantes.
Nombramiento
Hora-semana-mes
Pago por hora pizarrón
Ayudante de profesor A
$227.56
$52.51
Ayudante de profesor B
$253.62
$58.53
Profesor de asignatura A
$299.56
$69.13
Profesor de asignatura B
$340.56
$78.59
Los profesores con 15 horas o más a la semana, reciben un complemento salarial. Por 15 horas reciben $933 mensuales, por 16 horas reciben $1062 mensuales, por 17 horas reciben $1199 y así sucesivamente. A ese salario, se agregan prestaciones como la prima de antigüedad para los maestros que tengan cuando menos 5 años laborando en la universidad, una despensa de $771 al mes y un par de bonos que reciben a lo largo del año.
Un amplio sector de los profesores de asignatura dedica su vida a la docencia, y vive de ello. Pero este nivel de ingresos hace que, sobre todo en bachillerato, los maestros tengan que asumir enormes cargas de trabajo para poder obtener un salario que les permita cubrir mínimamente sus necesidades. Por ejemplo, un profesor que imparte una materia de 3 horas a la semana, tiene que atender a 7 grupos de aproximadamente 30 alumnos cada uno, para alcanzar un salario mensual de $6291 si tiene nivel A y de $7152 si está en el nivel B, más una complemento de $1830. Es decir, estos profesores deben calificar tareas, trabajos y exámenes de alrededor de 210 alumnos, además de exponer los contenidos de sus materias, para tener un salario básico de $8121 o, en el mejor de los casos, de $8982 mensuales.
En otras dependencias universitarias no se les permite a los profesores de asignatura rebasar un cierto número de horas por lo que obligan a quienes se dedican a la docencia a impartir clases también en instituciones privadas en las que los contratan por honorarios y sin ninguna prestación.
Hay que agregar a lo anterior que los ayudantes y profesores de asignatura no tienen ninguna estabilidad en el trabajo. Cada semestre firman un contrato que únicamente cubre los cursos que imparten en ese semestre y no cuentan con ninguna garantía de que tendrán cursos el siguiente semestre, ni de que les mantendrá al menos el mismo número de horas que ya estaban impartiendo. La UNAM no se compromete a nada con los profesores de asignatura que trabajen bien, que cumplan con responsabilidad, que preparen clases, en resumen, que sean buenos maestros.
Para colmo, las posibilidades de acceder a una plaza de tiempo completo son muy limitadas porque se abren pocas plazas y los concursos no son transparentes.
Así trata la universidad más grande e importante de América Latina a los profesores que se encargan de la mayoría de los cursos que se imparten en sus aulas.
  1. Por qué empezaron las movilizaciones actuales
La rectoría de la nuestra universidad ha emprendido una campaña por la “renovación de la planta docente” que incluye ofrecer mejores condiciones de jubilación que las que marca la ley del ISSSTE para profesores con más de 70 años de edad y la ocupación de sus plazas por maestros jóvenes. Nadie puede oponerse a estas líneas de jubilación y contratación en abstracto. Pero hay un problema. El programa de renovación de la planta docente excluye a los profesores de asignatura que rebasen los 37 años de edad si son mujeres, o los 39 años si son hombres. Es decir, ignora por completo a los que han dedicado su vida a la docencia en la UNAM durante un buen número de. A esos maestros simplemente se les anuncia que serán sustituidos por maestros más jóvenes, que recién hayan obtenido una maestría o un doctorado.
El programa incluye, además de la restricción de la edad, la imprescindible condición de que los candidatos a ocupar las plazas cuenten con la aprobación de los directores o de los Consejos Técnicos de las dependencias donde aspiran a ser contratados. Sin ese aval, ni los jóvenes recién doctorados pueden acceder a estas plazas. ¿De qué se trata? ¿De llenar la planta docente de incondicionales a las autoridades actuales?
  1. Las demandas de los ayudantes y profesores de asignatura
No es demasiado pedir que los maestros de una institución cuya principal razón de ser es precisamente la docencia, sean tratados con un mínimo de dignidad y de reconocimiento a su trabajo.
Los estudiantes somos los primeros interesados en que nuestros maestros tengan buenas condiciones de trabajo y posibilidades reales de realizar una carrera docente, porque esa es una condición indispensable para que los cursos sean mejores y el nivel académico esté en constante ascenso, aunque no sea suficiente con ello.
Pero también debemos ser parte de esta lucha por solidaridad, porque esta lucha es justa y el movimiento estudiantil siempre ha hecho suyas las causas justas.
Por ello, debemos unirnos a las siguientes exigencias a la rectoría de la UNAM:
1) Por la apertura de plazas de tiempo completo para los profesores de asignatura responsables y cumplidos, sin restricciones de edad, a las que se pueda acceder a través de concursos transparentes (que no favorezcan a los incondicionales de las autoridades o a los amigos de quienes están en las comisiones dictaminadoras), y en los que se le asigne un peso importante a la experiencia docente.
2) Aumento inmediato en el pago por hora a los ayudantes y profesores de asignatura de manera que el nivel más bajo reciba cuando menos $100 por hora pizarrón.
3) Que todo profesor de asignatura que haya cumplido cabalmente con su trabajo durante un semestre, tenga garantizada la asignación de cuando menos el mismo número de horas pizarrón durante el siguiente semestre, es decir, que a nuestros maestros se les garantice una mínima estabilidad en su trabajo.
4) Diseño de un plan de jubilación digno para los profesores de asignatura.


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