lunes, 26 de noviembre de 2012

Para afrontar el sexenio que viene... ¡aferrarse a la lucha!

Los Brigadistas-UNAM
Noviembre 2012


Dicen que el tren pasa una sola vez en la vida y que hay que subirse. El tren de la historia pasó frente a nosotros este año y decidimos abordarlo, hartos de medios de comunicación comprados por el poder y de la imposición de un presidente que trae consigo el crudo recuerdo de setenta años del pri, junto con la amenaza de arrebatarnos lo que nos queda. Hoy nos dicen que el tren se nos frenó muy pronto y que los esfuerzos emprendidos en la lucha fueron en vano, que no ganamos nada, a final de cuentas, Peña Nieto tomará protesta el 1° de diciembre y será el sello de nuestra derrota.


Ante la situación actual podría parecer cierto y observable a simple vista. Pero haría falta aguzar el ojo de halcón para ver más allá de lo evidente. Por un lado, lo que los poderosos llaman victoria es cuestionable: Peña Nieto gana por la fuerza del poder y del dinero (represión, manipulación, corrupción), lo que ha perdido en fuerza moral, el pueblo lo repudia y no estará indefenso ante la agresión que se anuncia en el sexenio que inicia.

Por otro lado, la “derrota” también es cuestionable: nuestro gran logro es haber  podido generar una cultura de lucha, que encuentra su principal arma en el ensayo. Este año nos animamos a imaginar y nos sorprendimos a nosotros mismos: Nos atrevimos a no quedarnos callados pero procuramos hablar disitnto, ensayamos salir a las calles con nuevos caminos para marchar, creamos asambleas comunitarias, ensayamos nuevas consignas, nos decidimos a luchar a pesar de estar en desventaja, cimbramos su ideología a través de los medios virtuales, ensayamos llevar educación y cultura a los barrios.


Los de vista corta sólo verán fracaso, pero el ensayo es algo positivo en tanto es una práctica que no termina, que está en constante hacer, transmutándose siempre, imaginando nuevas posiblidades para realizar una idea. El 1º de diciembre Peña Nieto asumirá la presidencia. Se piensa que estamos por completo despojados de armamento, pero es lo contrario: hemos ensayado seis meses una lucha y nunca habíamos estado mejor preparados para vigilar de cerca cualquier movimiento, error o descuido que cometa el hombre del copete, listos para caerle a palos en la primera oportunidad.


Nuestra batalla ahora, que es tal vez la batalla más importante, es combatir el desánimo ante las opiniones que hablan de nuestro supuesto fracaso. ¿Es que en serio ya perdimos el tren de la historia?, ¿estamos condenados al despojo y la violencia? Incluso ahora, aunque ya no veamos las grandes marchas y eventos de hace unos meses, no hay lugar que miremos en donde no haya inconformidad, indignación, coraje… movimiento. Chispas y chispas que tarde o temprano incendiarán la pradera.

Seguiremos tercamente convocando al pueblo a las calles y a la organización: no son patadas de ahogado, sino que estamos convencidos de que esta lucha es larga y no nos queda más que aferrarnos al tren de la historia y no soltarlo, porque en ello se nos va la vida.



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