viernes, 20 de mayo de 2016

Mural - 16 mayo 2016

En torno a la precaria situación laboral de los profesores de la Facultad de Economía.
Reflexiones sobre la situación académica
El pasado mes de abril la comunidad académica se enteró que las autoridades y administrativos de la Facultad habían presionado a varios profesores de larga trayectoria para que ingresaran al programa de jubilación voluntaria. Varios de estos profesores se negaron, motivo por el cual fueron amenazados de que no se les programaría para el próximo semestre en la planta académica.
¿Quiénes y por qué presionan a los profesores de mayor experiencia para que se jubilen? ¿Por qué amagan con retirarlos de la programación de cursos que han dado durante décadas? ¿Acaso no se estarían violando sus derechos laborales?
1. Inseguridad precariedad laboral una constante en la mayoría de los profesores.
La UNAM es una de las universidades más importante del mundo y la más importante de México debido a la labor de investigación (cerca del 50% del total), difusión cultural y científica (13,565 actividades artísticas y culturales), así como por la formación profesional (346 mil alumnos para el ciclo 2015). En el 2015 le fue asignado un presupuesto de 39,382 millones de pesos, de los cuales 61% fueron para docencia, 26% para investigación universitaria, 8% para extensión universitaria y 5% para gestión institucional. La principal labor de la UNAM es la formación profesional de miles de alumnos, una parte importante de ellos provenientes de familias con recursos escasos, desde 1999 hasta el 2016 más de 5 millones de estudiantes han pasado por sus aulas y en este mismo periodo su matrícula se ha incrementado en casi 90 mil estudiantes.
La tarea de la formación crítica recae en los profesores, en particular en aquellos que son de asignatura, que según el Estatuto de Personal Académico: “Son profesores de asignatura quienes de acuerdo con la categoría que fije su nombramiento, sean remunerados en función del número de horas de clase que impartan.” Para el periodo 2016 la UNAM contaba con 39,500 académicos, de los cuales 31,101 eran profesores de asignatura, es decir, que cerca del 78% de los profesores tiene remuneraciones de acuerdo a las horas de clase. Estas horas se asignan al iniciar el semestre en la programación de los horarios y en la Facultad de Economía se estableció que no se podían tener más de 10 horas (lo que se traduciría en 3 materias como máximo). Por cada materia un profesor tiene un sueldo base de 500 pesos, por lo que en el mejor de los casos un profesor podría tener un salario de 3,000 pesos mensuales en caso de que tuviera 3 materias. Un pequeño detalle es que a los profesores se les paga por las horas frente a grupo, no se considera el tiempo de lectura, preparación didáctica, actualización de información, investigación, calificación, etc., que de manera cotidiana llevamos a cabo y que cuando menos nos consume el doble de tiempo de la clase frente a grupo.
El funcionamiento de la UNAM, la universidad más importante de México descansa sobre los hombros de los profesores que reciben míseros salarios, quienes con un enorme sacrificio, un compromiso ético, moral y social hacen su mejor esfuerzo para generar y difundir el conocimiento.
2. De cómo ingresan y egresan los profesores.
¿Quiénes definen los criterios de ingreso y egreso para los profesores? ¿Quiénes llevan a cabo la programación de los profesores? ¿De qué depende la continuidad, la promoción académica y la jubilación?
La discrecionalidad, el tráfico de influencias y la cooptación es lo que rige en la selección de nuevos profesores y también en la exigencia de jubilación a aquellos con mayor experiencia. En la Facultad sólo Economía Política e INAE organizan periódicamente concursos de ingreso para sus profesores, en el resto de las academias (Historia, Teoría Económica, Métodos Cuantitativos, Instrumentales y Teorías Aplicadas) los criterios son poco claros, los mecanismos no son abiertos, ni democráticos. Justamente es en estas academias donde tienen su carga académica los profesores que han sido presionados para jubilarse, el acoso ha llegado al punto incluso, de sugerir que no se les programaría para el siguiente semestre.
En torno a las condiciones de jubilación de los profesores, se sabe que se retirarían con el último salario neto, es decir, si el profesor tenía un grupo se jubilaría con 1,000 pesos y sí tenía tres, con cerca de 3,000 pesos. La jubilación para algunos profesores representaría 4,500 pesos mensuales en el mejor de los casos. ¿Quién puede sobrevivir con eso? Eso es completamente indigno para alguien que ha dedicado su vida a formar científicos sociales de primera línea.
Observamos que las autoridades y administrativos presionan para jubilar a ciertos profesores mientras que por el otro lado deciden y eligen quienes ingresarán a sustituirlos. ¿Con qué criterios? La elección de esos profesores dista mucho de ser aleatoria, generalmente se elige al ingreso a aquellos profesores que han laborado previamente con las autoridades o pertenecen a algún grupo de poder de la facultad. Los mecanismos son poco transparentes. Lo peor es que se esté presionando a ciertos profesores con larga trayectoria académica para que se jubilen, pues se les ha dado un trato indigno.
Emplazamos al Director a dar soluciones justas y detener todo tipo de amenazas y hostigamientos en contra de los maestros, le decimos que: ¡Diálogo sin solución, es simulación!
Asimismo, apoyamos la lucha de la CNTE en contra de la mal llamada Reforma Educativa y mantenemos la exigencia de la presentación de los 43 normalistas.
¡Por esta injusta situación, por el trato indigno a nuestros mejores profesores, porque exigimos mejores condiciones de trabajo, porque exigimos mecanismos de ingreso transparentes y condiciones de jubilación dignas! Por todo eso decidimos convocar al paro de labores de 24 horas, para el próximo lunes 16 de mayo.
Estudiantes y profesores de la Facultad de Economía
Profesores de la Facultad de Economía de la UNAM en paro por la mejora de las condiciones laborales.
Ante la situación que prevalece en la Facultad de Economía de la UNAM, propiciada por la administración del Mtro. Eduardo Vega, tales como: presión a los profesores de mayor antigüedad para que se jubilen, con la amenaza que de no hacerlo no serán contratados para el próximo semestre; inestabilidad laboral para los profesores de asignatura y mecanismos poco transparentes en los concursos de oposición de tiempo completo; así como formas discriminatorias en la incorporación de nuevos profesores. Por estas razones decidimos realizar un paro el día lunes 16 de mayo, con las siguientes actividades: 10 hrs. conferencia de prensa, 12 hrs. marcha de la Fac. de Economía a Rectoría. Por último, invitamos a todos los académicos de nuestra máxima casa de estudios al Encuentro Docente de la UNAM contra la Precarización Laboral que se realizará a las 16 hrs. en la Facultad de Economía.
¡Alto a la jubilación forzada y por un programa de jubilación digna para los profesores de asignatura! ¡Por un programa de profesionalización y estabilidad para los profesores de asignatura!¡Por la transparencia en la incorporación de nuevos profesores de asignatura y de carrera!
Asamblea de Profesores de la Facultad de Economía de la UNAM

BOLETÍN DE PRENSA
El jueves 12 de mayo el profesorado y estudiantado de la Facultad de Economía de la UNAM, realizamos una asamblea en la que acordamos un PARO de labores de 24 horas para este lunes 16 de mayo, en respuesta a las decisiones tomadas por la actual administración de la Facultad que son:
1)   El inicio de jubilaciones forzadas de profesoras y profesores en el marco del Programa de Renovación de la Planta Docente; a través del cual, sea al personal de asignatura como de carrera, se les solicita acepten una jubilación “voluntaria”. En el caso del profesorado de asignatura, se pretende jubilar a quienes tienen ingresos que no rebasan los cinco mil pesos mensuales después de más de 30 años de docencia y del de carrera, quienes no son afines a los intereses de la actual administración.
2)   La no solución a la demanda de regularización laboral (en los aspectos de ingreso, permanencia, capacitación, promoción y jubilación) del personal académico (asignatura y ayudantes de profesor) de la UNAM que se viene impulsando desde hace varios años; por tanto, exigimos construcción de mesas de trabajo con acuerdos resolutivos inmediatos respecto a nuestras demandas:
a.    Que no quede fuera ningún profesor o profesora de la planta docente así como que no se disminuya su carga académica, ni se obligue a nadie a jubilarse, utilizando como pretexto su Programa de Renovación de la Planta Docente.
b.    Estabilidad laboral vía mayores aperturas de concursos para lograr la definitividad y ascenso a otras categorías.
c.    Reconocer la condición de precariedad del profesorado (asignatura y ayudantes de profesor) y acordar los aspectos que mejoren sus condiciones de subsistencia toda vez que representamos las dos terceras partes del personal académico (tal como lo demuestra un estudio de profesores de la Facultad de Economía que puede consultarse en línea en: http://tinyurl.com/economia-unam
d.    La destitución de los funcionarios involucrados en presionar a profesoras y profesores de la Facultad de Economía para que se jubilen. (Carmina Ramírez, Secretaria General; Mario Alberto Morales, Jefe de la División de Estudios Profesionales e Iliana Quintanar, Coordinadora de Historia)
Con el PARO del próximo lunes 16 de mayo queremos dejar en claro que las y los profesores de asignatura, ayudantes de profesor y de carrera de la Facultad de Economía de la UNAM reiniciamos un movimiento que exige respuestas puntuales a nuestras demandas.
Sabemos que esta lucha se enmarca en la política nacional de agresiones hacia la educación pública y gratuita, por ello nos solidarizamos con otros frentes como el Movimiento del Politécnico y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
En el PARO de 24 horas del lunes 16 de mayo se realizarán las siguientes actividades:
1)   Conferencia de prensa a las 10:00 am.
2)   Marcha al interior de Ciudad Universitaria 12:00 pm., incluye volanteo y mítines relámpago en algunas Facultades.
3)   Un primer “Encuentro Docente sobre Precarización Laboral”, a llevarse a cabo a las 16:00 h, en la Facultad de Economía.
Asamblea de Profesores de la Facultad de Economía de la UNAM
Ciudad de México a 15 de Mayo del 2016.

Publicado el Viernes, 13 Mayo 2016 22:17
(Brasilia, 12 de Mayo de 2016) El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) manifiesta su repudio e inconformismo  en relación a la decisión del Senado Federal , de este jueves 12, de admitir el proceso de Impedimento contra la Presidenta Dilma Roussef y apartarla del cargo temporalmente. Tenemos la certeza, como está claro en el proceso, de que la Presidenta no cometió ningún crimen. Y si fuese así, el proceso también debería cumplir  el  vice que ahora asume, Michel Temer, así como al senador Anastasia, ex-gobernador de Minas.
Este es un golpe institucional y anti-democrático, que no reconoce la voluntad de 54 millones de electores y que fue orquestado por los sectores más conservadores de la sociedad, en especial el empresariado neoliberal y subordinado a los intereses de las empresas estadounidenses. Un golpe sustentado por una campaña permanente de los grandes medios de comunicación – en especial, la Red Globo –, y por la acción selectiva y mediática de sectores del poder judicial.
El golpe refrendado por el Senado no sólo desconoce la opinión de la población sobre quién debe ser el Jefe de Estado, sino que como fue anunciado por el Vice usurpador, pretende aplicar un programa recesivo, neoliberal, que le traen el triste recuerdo al pueblo brasilero de los tiempos de los gobiernos de Collor-FHC.
Este será antipopular y un retroceso social que varias veces fue rechazado por la mayoría de la población en las urnas. Incapaces de convivir con la democracia y de someterse a la voluntad popular, las élites apartan a la Presidenta sin ninguna comprobación de crimen, tan solo para que su proyecto de cortes sociales, desempleo y privatización sea llevado a cabo.
El "Puente hacia la recesión" del golpista Michel Temer sólo llevará a la acentuación de la crisis social y económica y ampliará la inestabilidad política del país.
El nuevo gobierno que se anuncia, por su historia, tampoco representa ruptura con los métodos corruptos, que todos denunciamos en las calles.
Esperamos que el Senado se redima, cuando tuviera que juzgar el mérito. Y si así no procede, las fuerzas partidarias democráticas y contrarias al Golpe deben recurrir al Supremo Tribunal Federal.
La sociedad brasilera sabe que estamos enfrentando una crisis económica, política, social y ambiental. Esta crisis no se supera con golpes. Necesita un amplio debate en la sociedad que aglutine a la mayor parte de las fuerzas populares y sociales, para lograr construir un nuevo proyecto de país que enfrente las crisis.
En relación a la crisis política instaurada, defendemos como los demás movimientos populares, que solamente una reforma política profunda, que devuelva al pueblo el derecho de escoger a sus representantes legítimos, puede ser una verdadera salida. El actual congreso no tiene las condiciones ni las quiere.
De ahí la necesidad del senado de aprobar la realización de un plebiscito que dé al pueblo el derecho de convocar a una asamblea constituyente, una reforma política que realice elecciones generales en condiciones democráticas y no viciadas por el poder económico y oligárquico, como ocurre ahora.
El MST permanecerá movilizado en defensa de la democracia y de los derechos sociales, junto al  Frente Brasil Popular y de los miles de trabajadores y trabajadoras que no aceptaran el golpe. Seguiremos siempre en lucha, contra el latifundio y el agronegocio, por la reforma agraria popular y por el derecho constitucional de todos los trabajadores rurales de tener tierra y una vida digna en el campo.
No al golpe! Fuera Temer!
Coordinación Nacional del MST

Estados Unidos y el perfil bajo sobre Brasil
Por: Silvina M. Romano / CELAG
Publicado 15 mayo 2016
Sobre Brasil hay un sospechoso perfil bajo por parte del gobierno estadounidense. Sólo se conoce lo publicado por el vocero de la Casa Blanca John Earnest: “Obama confía en la fortaleza de las instituciones brasileñas para soportar lo que está sucediendo”.
Un día antes de que la Asamblea Nacional Venezolana asumiera sus funciones, el 5 de enero de 2016, el Departamento de Estado emitió un comunicado llamando a que se respetara “la independencia, la autoridad y las prerrogativas constitucionales” en Venezuela. En dicha ocasión, ya advertíamos que era nada menos que curioso que el Departamento de Estado se apresurara a hacer declaraciones con respecto a Venezuela, pero que no se pronunciara sobre lo que estaba ocurriendo en Brasil[1]. A su vez, en el transcurso de la semana pasada, el vicepresidente estadounidense Biden volvió a recordarnos su “preocupación” sobre lo que ocurre en Venezuela por lo que él considera “violaciones a los Derechos Humanos”[2] y hace un mes, Obama “renovó” por un año más el decreto que declara a Venezuela como amenaza para la seguridad en EEUU[3].
Sin embargo, sobre Brasil hay un sospechoso perfil bajo por parte del gobierno estadounidense. Sólo se conoce lo publicado por el vocero de la Casa Blanca John Earnest: “Obama confía en la fortaleza de las instituciones brasileñas para soportar lo que está sucediendo”[4]. Lo que se conoce menos es que Michel Temer, quien quedó como sustituto de Dilma Rousseff, es un ex informante de la CIA; y que la embajadora estadounidense en Brasil Liliana Ayalde, cumplía esa misma función en Paraguay en vísperas del “golpe institucional” a Fernando Lugo[5]. Este vínculo se extiende además al ámbito de los negocios, sabiendo que la derecha brasileña tiene una histórica y fluida relación con las elites estadounidenses.
Durante el gobierno de Joao Goulart a inicios de los ‘60, los mecanismos de desestabilización previos al Golpe se nutrieron de campañas de prensa que buscaban mostrar al mundo un Brasil en caos, perdido, además de la aplicación de presión económica de todo tipo. Un elemento clave de aquel proceso fue la estrecha relación entre empresarios brasileños y el gobierno estadounidense. Tal como lo muestran documentos desclasificados, el gobierno estadounidense envió a Brasil algunos funcionarios que se reunieron con grupos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Río de Janeiro y San Pablo, y con buena parte de los hombres de negocios y banqueros importantes de Brasil y Estados Unidos; asimismo, tuvieron la oportunidad de intercambiar opiniones con los gerentes de la American Foreign Power y la Brazilian Light and Power, que constituían uno de los objetivos del programa de nacionalización del gobierno de Goulart[6]. El Departamento de Estado destacaba en aquel momento la necesidad de “mantener un clima favorable en Brasil para las inversiones estadounidenses y para asegurar la máxima participación de capital norteamericano en los programas de la Alianza para el Progreso implementados en Brasil”[7]. Goulart fue derrocado por un golpe cívico-militar en 1964, inaugurando una “nueva modalidad” de Golpe, según funcionarios de EEUU[8].
El periodista estadounidense Glenn Greenwald, desde Brasil, es uno de los que vincula la situación actual con lo sucedido en 1964: “soy testigo del modo en que se está desmantelando la democracia –que es lo que está sucediendo– por parte de la gente más rica y poderosa de la sociedad, que utiliza los medios masivos para hacer propaganda a favor de una minoría de familias extremadamente ricas, muchas de las cuales apoyaron el Golpe militar [de 1964], da realmente miedo”[9].
La diferencia es que en la actualidad son los políticos Brasileños los que se toman la molestia de viajar a EEUU, pero los intereses que se resguardan parecen ser los mismos. Aunque poco trascendió en la prensa, al día siguiente del impeachment en la Cámara Baja, el Senador Aloysio Nunes del PSDB (principal partido opositor) fue a EEUU por tres días. Es fundamental señalar que gente del PSDB como Nunes apoyó con su presencia las primeras manifestaciones en Sao Paulo contra el resultado a favor de Dilma Rousseff en las Urnas, elecciones en las que Nunes se candidateaba como vicepresidente, manifestaciones que fueron catalogadas en su momento como golpistas. Además, entre los fundadores del PSDB encontramos a Franco Montoro, Sérgio Motta y José Serra[10]. Serra acaba de ser nombrado Canciller del nuevo gobierno de “transición” de Temer y es conocido por su acérrima oposición al gobierno venezolano[11].
Volviendo al viaje de Aloysio Nunes, apenas llegó a Washington un grupo de brasileños se acercó a preguntarle por qué estaba apoyando un golpe en Brasil[12]. Pasado ese mal rato, se ocupó de lo importante: se entrevistó con funcionarios, lobistas y gente cercana a Clinton. Se reunión con Bob Corker y Ben Cardin del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. También se hizo un tiempito para ver al ex embajador de EEUU en Brasil, Thomas Shannon y comer con el lobby del grupo empresarial Albright Stonebridge, dirigido por la ex secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Allbright y por Carlos Gutiérrez, ex secretario de comercio de Bush y ex CEO de Kellogg[13]. Conociendo estos detalles, surge la pregunta de qué tipo de “negocios” fue a realizar Nunes a EEUU.
Un indicio nos lo proporciona el tipo de gente con la que se reunió Nunes, como Thomas Shannon. Shannon es actualmente Subsecretario de Estado del Departamento de Estado para Asuntos Políticos. Se desempeñó como embajador en Brasil hasta septiembre de 2015, fue Secretario Asistente del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental (2005-2009); fue asesor especial del presidente Bush ante el Consejo de Seguridad Nacional y Director de Asuntos Inter-Americanos en el mismo Consejo entre 1999 y 2000; también estuvo de “consejero” en la embajada de EEUU en Caracas, desde 1996 hasta 1999[14]. Shannon fue un acérrimo defensor de los TLCs y de las políticas neoliberales de Chile y México, en el contexto en el que surgían y se consolidaban otras propuestas de integración a nivel regional[15].
Otro dato es que en ocasión de las elecciones de la Asamblea Nacional en Venezuela (diciembre 2015) un grupo de legisladores de América Latina y EEUU pidieron al presidente Maduro permitir la presencia de Observadores Electorales –porque en aquella ocasión en lugar de la OEA la observadora fue la UNASUR, la cual aparentemente no era “fiable” para los solicitantes– y que diera fin a los procesos penales de los “presos políticos” de la oposición. Curiosamente, los que encabezaron la lista de los 157 firmantes fueron Ben Cardin y Aloysio Nunes[16], de modo que la relación entre ambos ya viene aceitada desde su lucha contra la democracia en Venezuela.
Teniendo como guía los procesos históricos y datos contundentes como el hecho de que Temer es ex informante de la CIA, es difícil sostener que no hay vínculo alguno entre lo que está sucediendo en Brasil y el gobierno estadounidense. El perfil bajo mostrado hacia Brasil parece ser una estrategia de legitimación de lo que está sucediendo en ese país.
[1] http://www.celag.org/?s=we+are+watching
[2] http://www.telesurtv.net/news/Vicepresidente-de-EE.UU.-ataca-nuevamente-a-Venezuela-20160511-0062.html
[3] http://www.infobae.com/2016/03/03/1794593-barack-obama-renovo-la-declaracion-emergencia-venezuela
[4] http://www.voanews.com/content/police-protesters-clash-in-brazil-ahead-of-impeachment-vote/3326907.html
[5] http://www.publico.es/internacional/wikileaks-revela-presidente-interino-brasil.html
[6] United States Department of Sate. Foreign Relations, 1961-1963. Vol. XII. Doc. 227
[7] United States Department of Sate. Foreign Relations, 1961-1963. Vol. XII. Doc. 233
[8] United States Department of State. Foreign Relations. 1964-1968. Vol. XXXI Doc. 208
[9] http://www.democracynow.org/2016/5/10/glenn_greenwald_on_brazil_goal_of
[10] http://www.conversaafiada.com.br/brasil/2014/11/27/carta-o-psdb-e-a-extrema-direita
[11] http://elestimulo.com/blog/nuevo-canciller-de-brasil-es-un-duro-contra-la-dictadura-venezolana/
[12]http://www.revistaforum.com.br/2016/04/19/senador-aloysio-nunes-psdb-sp-e-confrontado-em-washington-eua/
[13] https://theintercept.com/2016/04/18/after-vote-to-remove-brazils-president-key-opposition-figure-holds-meetings-in-washington/
[14] http://www.state.gov/r/pa/ei/biog/55306.htm
[15] http://archives.uruguay.usembassy.gov/usaweb/2008/08-401EN.shtml
[16] http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKCN0T02JA20151111


Michel Temer fue informante de la CIA en 2006, asegura Wikileaks Afp, Pl y Dpa
Reveló información sensible y sólo para uso oficial
Periódico La Jornada
Sábado 14 de mayo de 2016, p. 17
Brasilia. El presidente interino de Brasil, Michel Temer, fue informante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos en 2006, durante el mandato de Luiz Inacio Lula da Silva, publicó este viernes Wikileaks en portales de Internet, en los cuales detalló que el nuevo mandatario develó información clasificada como sensible y sólo para uso oficial.
Temer, entonces diputado y presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), se reunió al menos dos ocasiones con funcionarios de la embajada estadunidense en Brasilia para comentar la situación política del país y las posibles alianzas electorales.
Consideraba que la elección de Lula había creado una enorme esperanza entre la población, pero pensaba que su desempeño había sido decepcionante, por lo cual evaluaba la posibilidad de que su partido político lanzara un candidato propio para las elecciones de octubre de 2006.
También contemplaba hacer una alianza electoral con el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, en caso de que una candidatura propia no fuese viable.
Las declaraciones de Temer se encuentran en un cable confidencial pero no clasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos, fechado el 11 de enero de 2006. Según el documento, Temer criticaba a Lula por su visión estrecha y el acento excesivo en los programas sociales que no promueven el crecimiento o el desarrollo económico.
En su conversación con los diplomáticos, el hoy presidente provisional afirma: Algunos dirigentes del PT han robado las finanzas públicas, aunque no para su beneficio personal, sino para ampliar el poder del partido.
Otro cable diplomático publicado por Wikileaks y fechado el 21 de junio de 2006 identifica al cónsul general como el interlocutor de Temer en esas reuniones.
La pesadilla de Bolívar en Brasil
Alfredo Serrano Mancilla*
Lo que llevamos de segunda década del siglo XXI poco o nada se le parece a la anterior. El consenso bolivariano está diluyéndose. Seguramente son muchas las razones para que esto ocurra. La muerte de Chávez, su gran creador, es una variable fundamental. También la de Kirchner, otro de los grandes valedores de esta propuesta integracional. Pero, además de estos desgraciados acontecimientos, también hay que tener en cuenta que la región no es la misma que hace años por otros muchos factores.
En clave electoral, han cambiado las cosas. No se ha perdido todo, pero tampoco se ha continuado con la racha de victorias del pasado. La derrota de Argentina a manos de Mauricio Macri supone un punto de inflexión en la correlación de fuerzas políticas en Sudamérica. En Venezuela la derrota del 6D, del año pasado, también tuvo consecuencias políticas. En Bolivia, el No a la repostulación de Evo Morales aún continúa en digestión. Todo ello ha supuesto que, junto con el cambio de fichas en Uruguay (Tabaré Vázquez por Pepe Mujica) y en el mismo Brasil (Rousseff por Lula), el continente latinoamericano tenga otro rostro y otros dilemas. A ello hay que sumar los cambios producidos en Paraguay y en Honduras a costa de sendos golpes de Estado que hicieron sustituir a otras dos piezas importantes (Lugo y Zelaya) en el tablero progresista regional.
Este mejunje de nombres, además, está notablemente aderezado de otra realidad social, con nuevas estructuras de clases, con nuevas subjetividades y, también, con un frente económico externo que asfixia. Cada quien baila a su propio son. El ensimismamiento nacional, justificadísimo en esta fase de preocupaciones internas, roba protagonismo a la visión supranacional, a lo regional. Y se nota cada vez que sucede un conflicto en un país. El resto mira hacia otro lado o, en el mejor de los casos, hace una declaración de condena sin ninguna acción concreta.
Pero lo realmente alarmante no es eso, sino más bien que haya organismos regionales que practiquen con complacencia el silencio administrativo o una suerte de condena pasiva. En Brasil se está produciendo un aberrante e injustificado golpe de Estado contra Rousseff y no pasa nada. Se está derrocando a Rousseff únicamente por una cuestión de irregularidad contable, llamada en Brasil pedaleo fiscal. No es por corrupción, como mienten muchos medios. El error del gobierno de Rousseff es haber usado fondos de bancos públicos para cubrir programas de responsabilidad fiscal de 2014 (y parte de 2015). Un hecho, dicho sea de paso, que ha venido siendo practicado por todos los presidentes en Brasil en las últimas décadas. Incluso lo practican actualmente la mayoría de los gobernadores que también se suman al golpe. Se puede discutir si esto es correcto o no, pero lo que queda fuera de cualquier discusión es que esto pueda ser usado como excusa para destituir a la presidenta elegida democráticamente. Además, lo paradójico de esta maniobra es que son los mismos diputados que acumulan mil 131 acusaciones, hasta el momento, los que están llevando a cabo este proceso golpista. La institucionalidad corrupta en defensa del institucionalismo. Al menos extravagante para que la prensa internacional dominante ni lo mencione. Esa vía, la institucionalidad constituida en Brasil, es un callejón sin salida. Habrá que escuchar afuera, a la calle, al pueblo, a los que votaron por Rousseff para que fuera su mandataria.
Por su parte, es de esperar que de la Unión Europea, Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA) no exista ningún pronunciamiento al respecto. Estamos habituados a su doble rasero en materia de relaciones internacionales. Sin embargo, lo sorprendente del caso es que la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) apenas hayan asomado la cabeza frente a este golpe de Estado, a cámara lenta, con buenas formas y en formato parlamentario. Queda lejos aquella época en la que la Unasur fue determinante para evitar golpes de Estado, tanto en Bolivia en el caso de la masacre de Pando en 2008 como en aquel intento golpista en Ecuador contra Correa en 2010. La Unasur sacó un comunicado en el momento de la votación del Congreso (hace unas semanas), en el cual decía que este hecho se convertía en un motivo de seria preocupación para la seguridad jurídica de Brasil y la región. Únicamente, preocupación. No más. Por su parte, en la actualidad, el secretario general, Ernesto Samper, ha declarado que lo que pasa en Brasil debe ser calificado como un golpe de Estado pasivo. Es un paso adelante, pero no suficiente en materia de diplomacia proactiva. La Unasur tiene la obligación democrática de actuar frente a este hecho: buscar mecanismos efectivos para impedir este golpe. Ha de convocar de manera urgente a los presidentes de la región para evitar que esto se produzca. No sólo es injusto en clave democrática para Brasil, sino crearía un precedente nefasto para la estabilidad democrática en América Latina.
La Celac no ha abierto la boca por ahora. Es muy dudoso que lo vaya a hacer, porque apenas ha venido pronunciándose en los momentos de alta tensión en la región. Lo único esperable sería que algún país, por su cuenta, se salte los protocolos y convoque a una reunión de urgencia. Lo que está sucediendo va más allá de un hecho puntual, que ya escuece muchísimo por sí solo. Se trata realmente de que estamos ante un estado avanzado de evaporación de lo que supuso el sentido común bolivariano de una época. Cada país hace la suya. Vuelve la fragmentación de las naciones. Si esto ocurriera no sólo se habrá perdido Brasil, sino que existirá un antes y un después. Volveríamos a la era de los satélites, todos girando en torno a los poderes económicos del sistema central. La geopolítica actual dejaría de ser la misma. Si prospera este tercer golpe de Estado parlamentario en América Latina, entonces sí podremos afirmar que el marco analítico común regional será muy limitado para entender lo que sucede en cada país. La pesadilla de Bolívar ha vuelto.
* Director Celag
Asalto al poder en Brasil
Aporrea.org
Por: Atilio Borón | Jueves, 12/05/2016 04:15 PM
Una pandilla de bandidos tomó por asalto la presidencia de Brasil. La integran tres actores principales: por un lado, un elevado número de parlamentarios (recordar que sobre unas dos terceras partes de ellos pesan gravísimas acusaciones de corrupción) la mayoría de los cuales llegó al Congreso producto de una absurda legislación electoral que permite que un candidato que obtenga apenas unos pocos centenares de votos acceda a una banca gracias a la perversa magia del “cociente electoral”. Tales eminentes naderías pudieron destituir provisoriamente a quien llegara al Palacio del Planalto con el aval de 54 millones de votos. Segundo, un poder judicial igualmente sospechado por su connivencia con la corruptela generalizada del sistema político y repudiado por amplias franjas de la población del Brasil. Pero es un poder del estado herméticamente sellado a cualquier clase de contraloría democrática o popular, profundamente oligárquico en su cosmovisión y visceralmente opuesto a cualquier alternativa política que se proponga construir un país más justo e igualitario. Para colmo, al igual que los legisladores, esos jueces y fiscales han venido siendo entrenados a lo largo de casi dos décadas por sus pares estadounidenses en cursos supuestamente técnicos pero que, como es bien sabido, tienen invariablemente un trasfondo político que no requiere de mucho esfuerzo para imaginar sus contornos ideológicos.
El tercer protagonista de esta gigantesca estafa a la soberanía popular son los principales medios de comunicación del Brasil, cuya vocación golpista y ethos profundamente reaccionario son ampliamente conocidos porque han militado desde siempre en contra de cualquier proyecto de cambio en  uno de los países más injustos del planeta. Al separar a Dilma Rousseff de su cargo (por un plazo máximo de 180 días en el cual el Senado deberá decidir por una mayoría de dos tercios si la acusación en contra de la presidenta se ratifica o no) el interinato presidencial recayó sobre oscuro y mediocre político, un ex aliado del PT convertido en un conspicuo conspirador y, finalmente, infame traidor: Michel Temer. Desgraciadamente, todo hace suponer que en poco tiempo más el Senado convertirá la suspensión temporal en destitución definitiva de la presidenta porque en la votación que la apartó de su cargo los conspiradores obtuvieron 55 votos, uno más de los exigidos para destituirla.  Y eso será así pese a que, como Dilma lo reconociera al ser notificada de la decisión senatorial, pudo haber cometido errores pero jamás crímenes. Su límpido historial en esa materia resplandece cuando se lo contrasta con los prontuarios delictivos de sus censores, torvos personajes prefigurados en la Ópera del Malandro de Chico Buarque cuando se burlaba del “malandro oficial, el candidato a malandro federal, y el malandro con contrato, con corbata y capital”. Ese malandraje hoy gobierna Brasil.
La confabulación de la derecha brasileña contó con el apoyo de Washington  -¡imaginen como habría reaccionado la Casa Blanca si algo semejante se hubiera tramado en contra de alguno de sus peones en la región!  En su momento Barack Obama envió como embajadora en Brasil a Liliana Ayalde, una experta en promover “golpes blandos” porque antes de asumir su cargo en Brasilia, en el cual se sigue desempeñando, seguramente que de pura casualidad había sido em​bajadora en Paraguay, en vísperas del derrocamiento “institucional” de Fernando Lugo.  Pero el imperio no es omnipotente, y para viabilizar la conspiración reaccionaria en Brasil suscitó la complicidad de varios gobiernos de la región, como el argentino, que definió el ataque que sus amigos brasileños estaban perpetrando en contra de la democracia como un rutinario ejercicio parlamentario y nada más. En suma, lo ocurrido en Brasil es un durísimo ataque encaminado no sólo a destituir a Dilma sino también a derrocar a un partido, el PT, que no pudo ser derrotado en las urnas, y a abrir las puertas para un procesamiento del ex presidente Lula da Silva que impida su postulación en la próxima elección  presidencial. En otros términos, el mensaje que los “malandros” enviaron al pueblo brasileño fue rotundo: ¡no se les vuelva a ocurrir votar a al PT o a una fuerza política como el PT!, porque aunque ustedes prevalezcan en las urnas nosotros lo hacemos en el congreso, la judicatura y en los medios, y nuestro poderío combinado puede mucho más que sus millones de votos.
Grave retroceso para toda América Latina, que se suma al ya experimentado en la Argentina y que obliga a repensar que fue lo que ocurrió, o preguntarnos, en línea con el célebre consejo de Simón Rodríguez, dónde fue que erramos y por qué no inventamos, o inventamos mal. En tiempos oscuros como los que estamos viviendo: guerra frontal contra el gobierno bolivariano en Venezuela, insidiosas campañas de prensa en contra de Evo y Correa, retroceso político en Argentina, conspiración fraudulenta en el Brasil, en tiempos como esos, decíamos, lo peor que podría ocurrir sería que rehusáramos a realizar una profunda autocrítica que impidiera recaer en los mismos desaciertos. En el caso del Brasil uno de ellos, tal vez el más grave, fue la desmovilización del PT y la desarticulación del movimiento popular que comenzó en los primeros tramos del gobierno de Lula y que, años después, dejaría a Dilma indefensa ante el ataque del malandraje político. El otro, íntimamente vinculado al anterior, fue creer que se podía cambiar Brasil sólo desde los despachos oficiales y sin el respaldo activo, consciente y organizado del campo popular. Si las tentativas golpistas ensayadas en Venezuela (2002), Bolivia (2008) y Ecuador (2010) fueron repelidas fue porque en esos países no se cayó en la ilusión institucionalista que, desgraciadamente, se apoderó del gobierno
​y ​del PT desde sus primeros años. Tercer error: haber desalentado el debate y la crítica al interior del partido y del gobierno, apañando en cambio un consignismo facilista que obstruía la visión de los desaciertos e impedía corregirlos antes de que, como se comprobó ahora, el daño fuera irreparable.
Por algo Maquiavelo decía que uno de los peores enemigos de la estabilidad de los gobernantes era el nefasto rol de sus consejeros y asesores, siempre dispuestos a adularlos y, por eso mismo, absolutamente incapacitados para alertar de los peligros y acechanzas que aguardaban a lo largo del camino.  Ojalá que los traumáticos eventos que se produjeron en Brasil en estos días nos sirvan para aprender estas lecciones.
Brasil: ¿y ahora qué?
En el momento que escribo solo faltan horas para que el golpe de Estado parlamentario-judicial-mediático en Brasil se haya consumado al estilo hondureño o paraguayo. No importa que la mayoría de los intelectuales, artistas y movimientos sociales se hayan manifestado en contra durante semanas, que ninguna personalidad prestigiosa en Brasil, o en el mundo, lo haya apoyado.
La mayoría del Senado de Brasil aprobaría esta madrugada, pese a carecer de fundamento jurídico, el juicio político, o impeachment, contra la presidenta Dilma Rousseff. Ella, conviene insistir, no ha cometido “delito de responsabilidad”, requisito fijado por la Constitución para abrir el juicio político. El procedimiento es tan obvia y escandalosamente grotesco que hasta la fétida OEA y su pendular Comisión Interamericana de Derechos Humanos han puesto reparos. No, claro, con el desvelo y afán de su secretario general por servir al imperialismo contra Venezuela.
Suponiendo que la presidenta hubiese incurrido en la falta que se le imputa, no pasaría de ser una pequeña infracción administrativa que no amerita una medida de la magnitud de la tomada, según opinan abogados eminentes de Brasil. Protagonistas de esta conjura atroz y decadente: una Cámara de Diputados y un Senado, cuya mayoría está formada por vividores e ignorantes, representantes no de los intereses de sus electores sino de los grandes negocios. Sean los del agribussines, los que abogan por la industria de armamentos y las empresas de seguridad privada, o la pintoresca y oscurantista cofradía de pastores y activistas pentecostales.
Casi todos ligados a grandes transnacionales como Monsanto y Syngenta o a gigantescos emporios financieros como el de George Soros, Goldman Sachs y otros de la misma calaña, gestores -con la complicidad o el auspicio de Washington- de golpes de Estado, guerras civiles y demolición de países.
Hay que añadir una hornada de jueces venales y un Tribunal Supremo Federal que sirven, salvo excepciones, a quien mejor les pague. Otra fuerza decisiva, esta sí verdadero estado mayor del golpe, es la integrada a escala nacional por la red multimedios Globo, la revista Veja y los diarios O Estado de Sao Paulo y Folha de Sao Paulo. A escala internacional, gran parte de la mafia mediática ha participado en el linchamiento de Dilma, Lula y los gobiernos del PT pero se llevan las palmas los británicos Financial Times y The Economist, y el estadounidense The Wall Street Journal . Sus nombres lo dicen todo.
Conviene hacer un poco de historia. El gobierno neoliberal de Fernando Enrique Cardoso dejó al de Lula una honda crisis económica, inflación desbocada, astronómica deuda pública, desgarramiento del tejido social, desarticulación del Estado y profundización de las desigualdades e injusticias abismales que padece el país hace siglos; una de ellas, la injusta distribución de la tierra. Otra, una ley electoral que impide la participación popular. Para el sindicalista y para Dilma ha sido muy difícil gobernar.
Para hacer avanzar su agenda social han mantenido una alianza y conciliado con sectores y partidos burgueses y convenencieros y en esas condiciones enfrentado una embestida feroz de la derecha y la gran prensa oligárquica que intentó desaforar a Lula en 2005. Así y todo, la gestión del PT ha sido revalidada por los electores en tres comicios presidenciales consecutivos, incluyendo la muy hostigada reelección de Dilma en 2014, con un margen más ajustado que los anteriores pero ascendente a la muy respetable cifra de 54 millones de votos, más de tres millones sobre su rival Aécio Neves.
Ante el hecho consumado del golpe, queda mucho por hacer. Habrá lucha como han dicho Lula y Joao Pedro Stedile y todos los referentes del Movimiento Sin Tierra, del Bloque Brasil Popular, Brasil sin Miedo la central obrera CUT, la UNE y el interesante Levantamiento de la Juventud. Los golpistas carecen de consenso salvo en la elite y el sector fascista de la clase media.
Hay que aprovechar muy bien los 180 días que tiene el Senado para concluir el juicio sobre Dilma. Persuadir con masivas movilizaciones al número de senadores necesario para imponer su absolución en la votación final. Abrir un debate nacional sobre la monstruosidad en curso y el proyecto de país deseado, capaz de conducir a la derrota del golpe pero también a una Asamblea Constituyente, con reforma agraria, reforma política y ley de medios, que permitan un gran ensanchamiento de la democracia.
Brasil estrena un Gobierno de caudillos derechistas, sólo con blancos y sin mujeres
15 mayo 2016
Por Iñigo Sáenz de Ugarte
Son las caras de los ministros del nuevo Gobierno brasileño. Es fácil apreciar cuál es la característica que les une. Todos son hombres. Forman el primer Gabinete de Brasil que no cuenta con ninguna mujer desde 1979. Un detalle más: todos son blancos, lo que llama la atención en un país en el que el 51% de la población se definió como de raza negra o mulato en el censo de 2010. Pero por otro lado esto último no es sorprendente en absoluto. Han sido nombrados por el nuevo presidente en funciones, Michel Temer, del PMDB, el partido dirigido por los caudillos y caciques regionales del país. No, no hay muchos negros entre las personas que están en esas posiciones de poder.
Habrán visto que en muchos medios de comunicación el PMDB aparece descrito como partido “centrista” o “moderado”. No exactamente. La única razón por la que se le podría denominar así es porque esa formación pactó antes con el partido de Lula y Dilma, como lo hicieron con otros presidentes anteriores. No suele presentar candidatos a las elecciones presidenciales, porque su función es proteger los intereses de los grandes propietarios agrarios e industriales pactando con el partido que gana en las urnas. Eso no le convierte en moderado. De hecho, nos encontramos ante el mayor giro a la derecha en Brasil de las últimas décadas. El proceso de destitución de Dilma Rousseff recibió esta semana el visto bueno definitivo del Senado, que votó por 55 votos a 22 iniciar el juicio político de la presidenta durante un periodo máximo de seis meses en esa mima Cámara. La sesión no tuvo el aire carnavalesco del debate y votación en la Cámara Baja, pero arrojó el mismo resultado.
En ese tiempo el vicepresidente Temer ocupará la presidencia a la espera del veredicto definitivo. Si Dilma es destituida, como opinan la mayoría de los analistas brasileños, Temer cumplirá el resto del mandato que Rousseff ganó en las urnas y que concluye en 2018. La primera decisión de Temer ha sido nombrar a su Gobierno. Los integrantes dejan pocas dudas sobre sus intenciones. La aguda crisis económica y financiera del país no permite un Ejecutivo de transición. La legitimidad para proceder a un cambio político completo es otra cosa. Para el Ministerio de Hacienda, ha elegido el tipo de persona que suele ser descrito como alguien “que tranquiliza a los mercados”.
Henrique Meirelles fue presidente del banco central durante el mandato de Lula, entre 2003 y 2010. Es decir, lo fue durante la época de las vacas gordas cuando Meirelles consiguió reducir la inflación a un solo dígito. El PMDB tiene ideas claras, no muy centristas, sobre las reformas que hay que aprobar. Temer ha prometido liberalizar algunas de las leyes laborales de Brasil, conocidas por favorecer en general a los trabajadores. Un documento del PMDB sobre las prioridades de la nueva Administración incluye la necesidad de “privatizar todo lo posible en el campo de las infraestructuras”.
En sus primeras declaraciones, ha dicho que pretende resguardar de los recortes el programa Bolsa Familia de ayudas sociales a los más pobres, tan popular en el país como detestado por las élites económicas. Otros ministerios tienen un sello inconfundiblemente derechista, incluso más de lo que hubiera sido un Gobierno de Aecio Neves si este hubiera derrotado a Dilma en las últimas elecciones.
Uno de sus ejemplares más notorios es el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, el llamado “rey de la soja” y dueño de la corporación que es la mayor productora de soja del mundo. Maggi es un enemigo declarado de todos los ecologistas. Greenpeace le concedió en 2005 el premio Motosierra de oro por su mandato como gobernador de Mato Grosso. Ha apoyado una enmienda constitucional para que se elimine la obligada declaración de impacto ambiental en todas las obras públicas. No parece que Temer haya pensado que nombrar ministro de Agricultura al mayor empresario agrario del país pueda suponer un riesgo de conflicto de intereses.
La empresa del ministro de Deportes ha participado en las obras de los Juegos de Olímpicos. Él niega que eso pueda ser un problema porque sostiene que el Ministerio no hace las adjudicaciones de esos contratos. El nuevo ministro de Educación es Mendonça Filho, uno de los principales diputados del PMDB y que ha tenido un papel clave en el proceso de destitución de Dilma en la Cámara Baja. Filho aparece en los documentos filtrados del caso Lava Jato, el mayor caso de corrupción que se investiga ahora en Brasil, como uno de los presuntos receptores de sobornos.
También están varios miembros del nuevo Gobierno, lo que no ha impedido su nombramiento. El nuevo ministro de Justicia ha sido abogado del multiimputado Eduardo Cunha, presidente de la Cámara Baja hasta hace poco, ya que las numerosas acusaciones de corrupción han hecho que el Tribunal Supremo haya forzado su dimisión. Justo después de que Cunha utilizara todo su poder para impulsar la destitución de Rousseff.
Pero lo más significativo sobre Mendonça Filho es que su llegada ha causado una gran satisfacción a uno de los predicadores evangelistas más famosos del país, Silas Malafaia, que se considera el “enemigo público número uno del movimiento gay en Brasil”. Malafaia está convencido de que el nuevo ministro “barrerá la ideología de los patológicamente izquierdistas” en educación.
Aún más contento habría quedado si hubiera sido elegido ministro de Ciencia Marcos Pereira, diputado y obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, que se confiesa creacionista (aunque dice que “respeta el darwinismo”). Pereira dio entrevistas para sostener que sus ideas no serían ningún problema en el Ministerio, pero en el último momento Temer debió de pensar que eso tendría mala venta en el exterior y le dio la cartera de Industria. El Ministerio de Ciencia perdió categoría y pasó a estar englobado dentro del Ministerio de… Comunicaciones.
En el plano científico, hay que destacar lo que ha dicho el nuevo ministro de Sanidad, Ricardo Barros, cuando le han preguntado por la fosfoetanolamina, que en Brasil llaman la “píldora del cáncer”. Ni siquiera se le puede considerar un medicamento, pero está muy extendida en el país por sus supuestas propiedades curativas contra el cáncer, nunca demostradas en ningún ensayo clínico serio. Sobre ese tema, Barros no ha querido pronunciarse en concreto, pero ha dicho que “la fe mueve montañas”. Muy alentador cuando Brasil se enfrenta a la crisis del zika.
Las élites económicas que no pudieron derrotar a Dilma Rousseff en las últimas elecciones han conseguido ahora su objetivo sin pasar por las urnas. Mucho más barato que financiar una campaña electoral.
(Tomado de Guerra Eterna)

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