sábado, 23 de junio de 2012

Las dudas sobre la agresión en Tepeaca

Óscar Ramírez Maldonado Homozapping.com.mx El pasado 12 de junio, en Tepeaca, Puebla, el convoy en el que viajaba Enrique Peña Nieto sufrió una agresión por parte de un grupo de personas. Los hechos, sin mayor investigación de por medio, fueron vinculados por la mayoría de los medios de comunicación con el movimiento #YoSoy132, un día después este movimiento estudiantil se deslindaría de este evento. Inmediatamente después, sería señalado otro sospechoso común para el equipo de campaña del candidato priista y de algunos medios de comunicación: perredistas y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). El presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, proclive a la declaración pronta y provocadora, acusó al PRD de lo sucedido, en entrevista con MVS Radio señaló que “estamos investigando, porque parece ser que los agresores estaban escondidos en la casa de una legisladora del PRD”. Más de diez días después no se sabe nada de esta presunta investigación que el PRI realizó sobre estos hechos, queda para el récord otra acusación que no se ha demostrado. A las pocas horas de estos hechos, videos de lo sucedido circulaban por las redes sociales, algunos dando por sentado que la acción había sido realizada por #YoSoy132, otras que habían sido “huestes” perredistas, y otros denunciando un montaje por parte del equipo de campaña de EPN. Sin el afán de dar a estos últimos la verdad absoluta, lo cierto es que en ellos se destacan varias inconsistencias que nos deben llevar a una reflexión sobre la manera en que fue manejada la noticia y la forma en que se asumieron como ciertos varios supuestos. En estos video se puede ver a varias personas que se encuentran documentando a través de cámaras y dispositivos móviles la agresión; además, se logra identificar algunos rostros que guardan parecido con militantes del PRI en la localidad (uno de ellos parece ser el mismo sujeto que aparece en otro video apoyando Peña Nieto en el mismo municipio de Tepeaca); en cierto momento, se puede ver como se enfoca un anuncio de Andrés Manuel López Obrador, así como a un personaje que porta sobrepuesta sobre otra gorra una con el logotipo del Morena. Estos elementos no pueden sino causar un poco de duda sobre el origen de esta agresión, la cual por cierto, como en el video se puede ver, podría haber sido evitada fácilmente simplemente con que la camioneta hubiera avanzado antes de que llegara el grupo de manifestantes a ella. Resulta tamibén muy interesante que durante los hechos no se percibe la intención de intervenir por parte de ningún elemento de seguridad ni del Estado Mayor Presidencial que resguardan al candidato. La minuciosa autocobertura que realizan los participantes en la agresión y la extraña intención de que quedara claro que entre quienes se avalanzaron sobre la camioneta de EPN estaban presentes simpatizantes de López Obrador no puede sino generar suspicacia. La pregunta que queda en el aire es que, cuando alguien planea un acto que facilmente puede salirse de control y que podría resultar en una violación de las reglas de la convivencia democrática ¿realmente ese alguien haría todo lo posible por documentar lo sucedido y más aún, quedar expuesto el origen de este acto? Frente a estas preguntas, se encuentra otra versión de los hechos que resulta también interesante, por las implicaciones que a futuro nos plantean. Fermín Alejandro García, en su columna del 13 de junio en La Jornada de Oriente, reseñó sobre estos hechos que presumiblemente el grupo de jóvenes que se lanzó contra la camioneta de Peña Nieto, estaba compuesto por personas, en su mayoría de la Facultad de Veterinaria de la UAP, que fueron agredidos en el Estadio Azteca por grupos de filiación priista el pasado viernes 8 de junio. El periodista señala que el altercado -en la que no hubieron palos ni piedras como en un primer momento denunciaron los priistas-, se dio cuando los inconformes que protestaban por la presencia de Peña, esto como reacción a la agresión que sufrieron en el Azteca, se encontraron de frente con la comitiva del candidato. Otorgando que se trató de una agresión real y que no existió manipulación en ella, la reflexión  de Alejandro García expresa en cierto sentido lo “que preocupa y espanta a mucha gente” sobre el PRI, pues “no sabe reaccionar ante la adversidad, ante quienes disienten del partido, ante las protestas, ante la natural rebeldía de los jóvenes, ante el enojo de la gente que ha sufrido violencia, pobreza e impunidad de gobiernos priistas y panistas. Y que el tricolor reacciona con violencia e intolerancia”. El columnista agrega que el PRI reacciona “de manera autoritaria, violenta y siempre difamando. Varios dirigentes priistas, sin bases, se apresuraron a decir que la manifestación la había organizado el PRD y que salió de la casa de una legisladora de ese partido, cuando el partido del sol azteca no tiene a ningún diputado en ese distrito”.

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