martes, 19 de junio de 2012

Consideraciones sobre el movimiento #YoSoy132 y su estructura organizativa


Los Brigadistas-UNAM
Junio de 2012
Nacida en un contexto electoral en el que todo iba viento en popa para Enrique Peña Nieto, la masiva movilización #YoSoy132 irrumpió para darle un nuevo carácter al momento por el que atraviesa el país. Hasta ahora su frescura, su novedad, su vitalidad, su fortaleza, recaen en la amplitud de posiciones políticas e ideológicas que en él convergen y que, a pesar de las diferencias, han logrado avanzar en unidad con el objetivo de demandar, por un lado, un freno al poder casi ilimitado de los medios de comunicación (que les permite fabricar candidatos presidenciales), y por el otro, detener la imposición de Peña Nieto que desde las esferas de la élite del poder se ha trabajado por más de seis años. Las decenas de brigadas informativas, las marchas, los mítines, los actos culturales, los foros de discusión, están mostrando la existencia de un importante sector de la población dispuesto a movilizarse para evitar que Peña Nieto llegue a la presidencia. Tras su aparición #YoSoy132 ha crecido, las muestras de solidaridad y respaldo, a nivel nacional e internacional, no se han hecho esperar. #YoSoy132 tiene su columna vertebral en los estudiantes, tanto de escuelas públicas como privadas, que han puesto los puntos sobre las íes en cuanto a lo caduco del sistema actual en nuestro país.
La discusión sobre la organización
No sin dificultades, el movimiento ha logrado mantenerse unido. Sin embargo, desde su interior van descollando dos visiones sobre la estructura que debe adoptarse para discutir y decidir posicionamientos y acciones a seguir en la pelea que hoy libramos. Esta polémica no es sólo una cuestión de forma, sino que se encuentra atravesada por un fuerte carácter político sobre qué es lo más benéfico para el movimiento hacia adelante.
Una posición sostiene que #YoSoy132 debe ser dirigido por un reducido grupo de compañeros, a quienes les sean delegadas capacidades de decisión y convocatoria. Desde esta perspectiva el movimiento debería ser abierto pero, por “operatividad”, es mejor que las plenarias sean cerradas y con participación exclusiva de voceros. Propone asambleas cerradas y, por tanto, dirección política de unos pocos. Por la vía de los hechos ese punto de vista es el que ha prevalecido. Un grupo de compañeros, argumentando la celeridad de las acciones, ha tomado decisiones sin consultar a la Asamblea Interuniversitaria; acciones como la marcha del 10 de junio “para ver el debate” (convocada con diferente horario y ruta que la Marcha #AntiEPN, la cual sí fue acordada por la asamblea #Yosoy132); el hecho de que en la Universidad Iberoamericana se negara el acceso a todos, contraviniendo acuerdos anteriores; el echar a andar iniciativas sin esperar a que sean discutidas en asamblea; la intención de hacer pasar un acta constitutiva sin discusión previa en las asambleas locales, reflejan la firme intención de basar decisiones trascendentales en pocas personas.
Entre los argumentos esgrimidos por esta posición se encuentra el de la fluidez de las asambleas, la eficacia y la operatividad necesaria para el movimiento. Parten del principio de que todo lo que es masivo es ineficaz e inoperante, de la supuesta imposibilidad de organizar a mucha gente, olvidándose del carácter amplio y masivo que el propio movimiento tiene. Las asambleas del #YoSoy132 han sido largas y hasta cierto punto burocráticas y desgastantes, pues toman muy pocos acuerdos. En el afán de controlar todo, inician tres horas tarde por el exceso en el registro previo y los no pocos problemas generados por la segregación de voceros, que son separados de observadores, que a su vez son separados de los miembros de organizaciones sociales, etc. Basta mencionar que en la Universidad Iberoamericana transcurrieron más de ocho horas en otorgarse los votos a los compañeros provenientes de los Estados de la república. Un resultado de esta forma de organizar las asambleas es que, por ejemplo, el plan de acción no ha tenido una discusión profunda, a la altura del momento histórico que atravesamos, y suele ser un collage de acciones acordadas en asambleas locales, sin mayor balance y discusión, impidiendo darle mayor fuerza a las acciones centrales.
Otro argumento utilizado por esa posición es que se debe tener confianza en los voceros. Esa visión no concuerda con la construcción de la democracia dentro y fuera del conglomerado de posiciones, grupos o estudiantes en lo individual, que conformamos el #YoSoy132. La figura del “observador”, por ejemplo, apareció so pretexto de la operatividad de las Asambleas generales sin que fuese discutida por ninguna instancia representativa y lo que es aun peor: nadie sabe quién o quiénes decidieron que los asistentes del movimiento que no son necesariamente voceros, no tenían el derecho a opinar y debían estar en la reunión con el condicionamiento de estar “sentados”, “sin hacer ruido”, bajo vigilancia de la comisión de logística.
En contraparte, existe la posición de quienes, junto con muchos estudiantes más, hemos planteado que el movimiento debe ser dirigido desde las bases, a partir de la discusión abierta, lo más amplia posible, constantemente sujeto a la vigilancia de los que con sus acciones, sus brigadas, sus discusiones, lo hacen realidad. No se puede omitir, de facto, la existencia de quienes sostenemos la idea de convocar a asambleas abiertas, públicas, y los más concurridas posible, que discutan, decidan y ejecuten sus acuerdos, que construyan una representación democrática. Las dificultades que este movimiento ha tenido para organizarse no residen en la masividad de las asambleas, sino en el hecho de no permitir que todos tengamos la posibilidad de expresarnos y de decidir el carácter de las acciones a tomar.
En pocas palabras: desde nuestro punto de vista las reuniones cerradas, por la vía de los hechos, generan una dirección reducida del movimiento, sin una vigilancia de masas de los planteamientos y con un coto de poder que pone en el centro lo que ese grupo considera importante sin necesariamente tomar en cuenta a las asambleas que, al fin y al cabo, son las que le dan vida al movimiento. En cambio, reuniones abiertas, de amplia participación y discusión, construyen una dirección más extensa, colectiva y realmente representativa.
Es mentira que a mayor cantidad de asistentes a una asamblea menor operatividad y eficacia exista. Un ejemplo de que asambleas masivas pueden ser ordenadas y respetuosas es lo ocurrido el 30 de mayo en las islas de CU, donde más de 6 mil participantes pudieron verter su opinión, en distintos temas, llegando a conclusiones y resolutivos que penosamente no han sido retomados como se debiera. Eso no excluye la existencia, tanto en reuniones cerradas como abiertas, de cierta rispidez a la hora de la discusión política, lo cual es absolutamente natural, siempre que no se salga de los marcos del respeto.
En un movimiento tan amplio como éste, debemos apelar a la construcción de un sistema que otorgue mayor confianza, abierto, democrático y con voz a todos los miembros del movimiento reconocidos por sus asambleas, que haga posible que los representantes estén sujetos a las resoluciones emanadas de ellas.
Según la definición del propio movimiento se trata entonces de que nuestra voz se haga escuchar y llegue a la mayor cantidad de gente posible. Que haga eco en el pueblo, que podamos sumarlo a nuestras movilizaciones y que cada día que pase seamos más y más los que hagamos frente, de manera organizada, a Peña Nieto.
Desde nuestra perspectiva al movimiento le afectan muchas las actitudes excluyentes. Es contrario a sus principios que se pretenda dirigirlo desde un grupo de personas que podrían decidir sin tomar en cuenta la discusión de las asambleas locales.
#YoSoy132 se ha convertido en un referente imprescindible en la realidad nacional. Ni siquiera los medios de comunicación, a pesar de su cerco y parcialidad, han podido ocultar lo trascendente de este movimiento que aspira a cambiar nuestro país. Es increíble la simpatía que ha despertado en diversos sectores de la población mexicana, no es por eso fortuita la campaña mediática en contra del #YoSoy132, pretendiendo restar solidaridad y la incorporación a éste de la mayor cantidad de gente posible. En ese sentido, no nos extrañan los intentos por desprestigiar al movimiento con videos de supuestas escisiones, fabricadas y sumamente difundidas por los grandes medios, de estudiantes que supuestamente fueron #YoSoy132 y ahora reniegan. O intentando hacer pasar a esta expresión legítima de los estudiantes, como construcción del PRD o de López Obrador. Nada más falso.
La estrategia de lucha
Detrás de las discusiones sobre la organización se revela una importante polémica sobre la estrategia de lucha. Para algunos, el elemento central de las movilizaciones tiene como objetivo llevar la mayor cantidad de gente a las urnas y vigilar el proceso electoral. Las propuestas del debate alterno, la observación de casillas, la formación de una comisión que tenga interlocución con diputados y senadores, el PREP alternativo, etc., llevan ese signo. Apostar toda la fuerza del movimiento exclusivamente a esas propuestas, no contemplan el otro punto de vista planteado desde el propio movimiento. En algunas asambleas, por ejemplo, se ha señalado que la vigilancia y el tomar fotos a las actas de cada urna, son para ver “si el movimiento #YoSoy132 avala o no la elección”. Esa idea es con la que estamos en desacuerdo.
Esa posición es legítima, pero está coja, necesita un complemento, y es que esta elección está viciada desde su inicio. Televisa, los grandes medios de comunicación, los intereses de mafias empresariales, etc., llevan años preparando la imposición. El que los números salgan favorables para Peña, aun en el conteo “independiente” no nos lleva a concluir que debemos reconocerlo como presidente. #YoSoy132 ha insistido, recurrentemente, en que el la imposición está decidida, construida desde las cúpulas de poder: nuestra lucha es por impedirla. Además, no podemos, por más vigilancia que pudiera haber el día de la elección, reconocer a quien fue el artífice de la inolvidable represión en Atenco. No podemos, bajo ninguna circunstancia, reconocer a quien ratifica su carácter represivo, intolerante y delincuencial, anunciando como su asesor en seguridad al general colombiano Oscar Naranjo, investigado en su país por vínculos con el narcotráfico, artífice junto con el actual presidente colombiano del caso de los “falsos positivos” (masacres de miles de campesinos colombianos a los que se les ponía uniforme militar para presentar sus cadáveres como bajas de la guerrilla), brazo derecho del gobierno que más descaradamente ha fortalecido al paramilitarismo y responsable de cientos de operativos de aniquilamiento de oposiciones políticas, incluido el ilegal bombardeo en Sucumbíos (territorio ecuatoriano), en que fueron asesinados cuatro estudiantes de la UNAM que realizaban proyectos de investigación. Un gobierno de Peña Nieto significaría la represión brutal, no podemos reconocer al personaje que encarna lo más arcaico de la política en México.
Nuestra labor en este momento es realizar la mayor cantidad de acciones posibles contra Peña Nieto con la finalidad de evitar su arribo al poder. Toda acción debe estar encaminada a ello. Si pese a todo finalmente Peña Nieto es impuesto como presidente, tenemos una discusión pendiente en todas las asambleas del movimiento, de cómo luchar contra esa imposición.
Reconocemos la importancia de actos como el debate o la vigilancia de las urnas, sin embargo dichas medidas, por sí solas, resultan limitadas e insuficientes. Si únicamente ponemos atención a esas acciones, se corre el riesgo de legitimar una eventual imposición, que no necesariamente significa el “embarazo” de las urnas. Aunque donde tenga la oportunidad de hacerlo, la mapachería priísta echará a andar toda su suciedad: la compra del voto, el voto corporativo, el acarreo, etc. #YoSoy132 no puede olvidarse de que, si no es con movilización popular, toda medida está condenada al fracaso. Se ha demostrado que el movimiento va más allá de lo electoral, en las marchas convocadas existe un fuerte arraigo en contra del candidato del PRI. Las miles de personas que han salido a las calles no se manifiestan simplemente por que existan elecciones limpias sino, y sobre todo, contra Enrique Peña Nieto, de ahí que #YoSoy132 sea visto como un movimiento popular en contra de su imposición.
Este movimiento estudiantil ha denunciado el intento de poner, nuevamente y por la fuerza, al PRI en la presidencia, como representante de los sectores más autoritarios y retrógrados de poder en el país. Nos hemos fijado impedir esa imposición, ése es nuestro reto. Para conseguirlo, las urnas no serán suficientes. Será necesaria una fuerza política en la calle, que esté dispuesta a luchar y sirva como elemento de disuasión hacia los poderosos que pretenden imponer a Peña Nieto en la presidencia. Por eso apostamos a la movilización, a la apertura de la discusión, a ampliarla en el sentido de qué hacer ante el muy posible escenario de que se consume la imposición.
Existen posiciones dentro del movimiento, que pretenden obviar la existencia de las actuales expresiones sociales Anti Peña que hoy muestran una gran disposición de lucha popular. Pero la realidad está distante a su necedad. En las calles la gente marcha en contra del candidato priísta, los grupos (grandes y pequeños) que se organizan, discuten y actúan a lo largo de todo el país, lo hacen pensando en cómo desenmascararlo y detenerlo. Este ambiente es generalizado. No hay un solo lugar en el que Peña Nieto se pare sin que exista un acto de repudio en su contra. Es decir, existe un ánimo verdadero de pelea, de dar la batalla a los medios, al PRI, a su candidato represor y a todos los que se encuentran detrás de él.

El pueblo mexicano, los más humildes, las amas de casa, los obreros, las organizaciones sociales, gritan “Yo soy 132”, no sólo por lo justo de las demandas que éste ha planteado, sino porque las sienten suyas y hay que saber aprovechar esta efervescencia en aras de derrotar a un enemigo que, aunque herido, no deja de tener fuerza.

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1 comentario:

  1. Compas este es el verdadero grupo en face de inge
    http://www.facebook.com/groups/285414198221340/
    El otro que tienen ahí, mm bueno, ya ni les digo qién lo hizo y bajo que sospechosos motivos..
    Walter

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