lunes, 9 de abril de 2012

Neoliberalismo y socialismo grandes diferencias: En México el salario es cada vez peor pagado, en Venezuela el mejor salario para la clase trabajadora.

Con Calderón, a todos los trabajadores les fue mal: Observatorio del Salario


Patricia Muñoz Río
La Jornada
Lunes 9 de abril de 2012.

En este sexenio ha disminuido la contratación de trabajadores “bien pagados”, es decir, de quienes cobran más de cinco minisalarios al día. En cambio, aumentó para los “mal pagados”, los que reciben uno o dos sueldos mínimos por ocho horas de labor.

También se elevó la discriminación salarial por género, o sea, del número de trabajadoras que haciendo lo mismo que sus compañeros obtienen un sueldo hasta 50 por ciento menor. Además se deterioró el poder adquisitivo 32 por ciento y las condiciones laborales para los mexicanos empeoraron en términos generales, amén de que se reportó un déficit de 5.5 millones de empleos necesarios para el país.

De esta forma, en el gobierno del presidente Felipe Calderón se elevó la precariedad del trabajo, México se consolidó como país de mano de obra barata, se dieron fenómenos como la reducción –10 por ciento– del número de sindicatos en el país y la pérdida de contratos colectivos, y crecieron la tercerización y la contratación por honorarios, es decir, la ocupación sin seguridad ni prestaciones.

Al hacer un balance de lo ocurrido con los sueldos durante el gobierno de Calderón, el Observatorio del Salario de la Universidad Iberoamericana de Puebla detalla que en los pasados cinco años a todos los trabajadores mexicanos, no sólo los que ganan salario mínimo, “nos ha ido mal”, porque el país se consolidó como paraíso para los empleadores, ya que cada vez pagan menos por labores de mayor calidad y violan los derechos laborales de manera impune.

El director del Observatorio del Salario, Miguel Reyes, señaló que se ha elevado la precaridad de los trabajos, descendió la contratación con salarios por arriba de cinco sueldos mínimos, incluso de tres, y aumentó la tasa de ocupados con un minisalario, o dos a lo máximo, o sea, 60 o 120 pesos diarios, equivalentes a mil 800 o 3 mil 600 pesos al mes.

En entrevista, indicó que si se compara el incremento promedio de los salarios mínimos con el costo de la casta básica se observa una pérdida del poder adquisitivo de 32 por ciento entre 2006 y 2012. Medido contra el índice de precios al consumidor –el cual considera 10 mil productos–, el deterioro ha sido de 4.53.

Enfatizó que la discriminación salarial por género se ha agravado, sobre todo en el nivel de empleos y salarios de alta remuneración, principalmente en el sector financiero



Venezuela: un aumento salarial a contramano del mundo


Juan Manuel Karg
Rebelión
09-04-2012


Antes de partir a Cuba, para realizarse una nueva sesión de radioterapia, Hugo Chávez anunció un incremento del 32.25% del salario mínimo, un importante beneficio para más de 4 millones de venezolanos. Esto, sumado a la puesta en marcha de la Ley de Costos y Precios Justos -con el respectivo “congelamiento” de precios de 19 productos de primera necesidad-, constituye una importante política redistributiva y de justicia social para los trabajadores venezolanos, quienes además discuten una nueva Ley Orgánica de Trabajo a ser sancionada el próximo 1° de Mayo.



Un aumento en medio de mil ajustes.

El aumento del salario mínimo venezolano se da en un escenario internacional a contramano de este tipo de prácticas en beneficio de los trabajadores. Europa está sumida en una crisis económica (y política) de gran envergadura, con casi 25 millones de personas desempleadas y políticas clásicas de ajuste en España, Grecia, Portugal e Irlanda, entre otros países. En Estados Unidos, según el propio The New York Times, más de 12 millones permanecen fuera del mercado laboral, rebatiendo los apresurados pronósticos de una repentina recuperación económica.

En ese marco, el anuncio de Chávez constituye una nueva brisa de aire fresca para millones de venezolanos que, año a año desde 1999, han visto una mejora diaria en su calidad de vida. Es la contraparte directa de la política económica del puntofijismo, que durante los 80 y 90 congeló el salario mínimo venezolano -llegando incluso a “paquetazos” de ajuste como el que, en 1989, desató aquella inmensa insurrección popular contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez conocida como “Caracazo”-.

La implementación de la Ley de Costos y precios justos, y el debate sobre la nueva Ley Orgánica de Trabajo.

Hay que decirlo con claridad: el aumento del salario mínimo no es aislado. La reciente implementación, a fines de Marzo, de la Ley de Costos y precios justos, es otro importante hecho, ya que la misma regula los precios de 19 productos de primera necesidad frenando la especulación capitalista y la inflación. Así, a través de la Superintendencia Nacional de Precios y Costos se ha fijado un precio máximo de venta al público de productos de consumo diario, tales como shampú, crema de enjuague, pañales, desodorante, crema dental, toallas femeninas, papel higiénico, maquinas de afeitar, etc. En todos ellos, la reducción del precio ha sido del orden del 25%, fortaleciendo objetivamente el bolsillo de los y las venezolanas, y reduciendo drásticamente la posibilidad de especulación empresarial.

En este contexto, de hechos “no aislados” a favor de los trabajadores, el debate alrededor de la sanción de una nueva Ley Orgánica de Trabajo -que era una de las grandes deudas pendientes de la Revolución Bolivariana- está siendo saldado con la enorme participación popular, y más de 19 mil propuestas al respecto, surgidas a lo largo y a lo ancho de todo el territorio venezolano. Así, se va constituyendo una propuesta integral de nueva LOT, con la intención de que represente verdaderamente los intereses de los trabajadores en sus puntos principales: estabilidad laboral, reducción de la jornada laboral, y formación, entre otros.

Se espera que la nueva LOT sea sancionada el próximo 1° de Mayo, mismo día en que comenzará a implementarse el aumento del salario mínimo.

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