sábado, 8 de octubre de 2011

A 44 años de la muerte del Che: ¿Por qué el mundo no es un poquito más Che?, ¿qué mira el Che cuando nos mira?

Los Brigadistas #14

Dice Eduardo Galeano que el comandante Guevara “decía lo que hacía y hacía lo que decía”, ¿y nosotros?, ¿decimos lo que hacemos?, ¿hacemos lo que decimos?, ¿decimos haciendo?

Del Che hay mucho que aprender todavía, cada día. El arrojo, la entrega, el valor, la dureza, la ternura. El mirar con ojos de niño y el soñar con sueños de hombre y el hacer al hombre nuevo.

Su imagen es, a pesar del tiempo, las distancias y las lenguas, la más universal de todas. El Che, siempre nuestro, marcha con los que desde abajo soñamos con un mundo donde la justicia, la igualdad y la libertad no sean sólo quimeras o palabras muertas.

Aquel 9 de octubre de 1967, cuando los poderosos creyeron dejarlo sin vida, se quedó con una leve sonrisa en la cara. Se burlaba de sus asesinos y de la muerte misma.

Entre más lo condenan al olvido más lo recordamos, entre más muerto lo quieren más vivo lo abrazamos.

Ese es el Che, siempre eterno, siempre vivo, siempre nuevo.

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