domingo, 17 de octubre de 2010

Crece la protesta social en Francia contra el plan de reforma a jubilaciones

Niegan autoridades que haya escasez de combustible, pese al desabasto a los aeropuertos

En Italia miles de personas protestaron para exigir trabajo, democracia y repudiar a Berlusconi

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Jóvenes participaron ayer en las 230 manifestaciones realizadas en Francia. La imagen, en ParísFoto Reuters
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Gran presencia de estudiantes en la protesta en ParísFoto Reuters
Afp, Reuters y Dpa
Periódico La Jornada
Domingo 17 de octubre de 2010, p. 25

París, 16 de octubre. Por quinta vez en mes y medio los franceses salieron masivamente a las calles este sábado para rechazar la reforma al sistema de jubilación impulsada por el presidente Nicolás Sarkozy. En un contexto de agitación social en el que las huelgas en las refinerías, iniciadas desde el martes, amenazan el abastecimiento de combustible en los aeropuertos, el gobierno negó que haya escasez del energético.

Al mismo tiempo en Italia decenas de miles de personas se manifestaron para pedir trabajo y democracia, defender la condiciones laborales en la industria metalúrgica y protestar contra la política del jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi.

En Francia entre 825 mil personas, según la policía, y 3 millones, según los sindicatos, participaron en las 230 manifestaciones convocadas en todo el país. Luego que Sarkozy reiteró esta semana que llevará su reforma hasta el final porque es indispensable para garantizar la supervivencia del sistema de jubilación, como están haciendo sus vecinos europeos, la agitación social se extendió al sector petrolero.

Las manifestaciones de hoy arrancaron en Toulouse, Rennes y Bastia y siguieron en Marsella, Burdeos, Montpellier, Lille y Estrasburgo, aunque la principal fue por la tarde en París, donde chubascos y temperaturas otoñales no desalentaron a decenas de miles de personas a rechazar una vez más la reforma promovida por Sarkozy, que eleva de 60 a 62 años la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 para cobrar una jubilación completa. Trataremos de ir hasta el final porque es una reforma injusta, afirmó Chantal, de 57 años, en su cuarta manifestación contra la enmienda.

Este sábado 10 de las 12 refinerías de Francia seguían en huelga y el gobierno tuvo que salir a frenar un creciente temor de desabastecimiento de combustible. El gobierno confirma que no hay escasez, sostuvo la ministra de Economía, Christine Lagarde, y afirmó que sólo 2 por ciento de 3 mil gasolineras están sin combustible. Mientras periodistas de la agencia de noticias Afp vieron en los suburbios de París estaciones de servicio cerradas, vigiladas por la policía o con largas filas de automovilistas.

Las huelgas de cinco días en el sector ferroviario y de refinerías aumentaron la presión al gobierno, afectando el transporte dentro del país. El suministro de combustible para aviones a través de un ducto clave se restableció el sábado, lo que dio un respiro a la complicada situación por la que atravesaban los aeropuertos de París (donde Orly debió dejar en tierra algunos vuelos esta semana debido a una huelga laboral), pero las huelgas en las refinerías francesas seguirán golpeando el abastecimiento la próxima semana.

Los sindicatos acordaron su próxima gran protesta y huelga nacional para el martes, el día antes de que el Senado vote el proyecto de ley de la reforma, cuyas cláusulas principales ya fueron aprobadas por el Parlamento.

El coordinador del sindicato Confederación General del Trabajo (CGT) para la empresa petrolera Total, Charles Foulard, dijo a Reuters que los trabajadores de las refinerías de la compañía no retomarán sus labores a menos que el gobierno retire la legislación de pensiones. Se está endureciendo la decisión, declaró. Los conductores de camiones se nos van a unir. Llegaremos hasta el final, adelantó.

Derecho al trabajo

En Roma al menos 100 mil personas participaron en dos marchas que confluyeron en la plaza San Juan de Letrán, lugar tradicional de las grandes manifestaciones en la capital, indicaron fuentes del sindicato metalúrgico FIOM-CGIL, organizador de la manifestación.

El dirigente del sindicato, Maurizio Landini, dijo que se trata de una gran jornada de lucha en defensa de la democracia, de los contratos de trabajo y del derecho al trabajo de la gente.

La industria italiana, en particular la metalúrgica, sufrió duramente la crisis económica mundial de 2008-2009. Italia registra actualmente un desempleo de 8.2 por ciento de la población activa, es decir, 2 millones de personas están desocupadas.

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