jueves, 2 de septiembre de 2010

La inmovilidad, grave peligro para el SME



Los Brigadistas 8
Septiembre 2010


Después de más de 10 meses de indoblegable resistencia, el SME sigue exigiendo la reinstalación de todos sus agremiados en el servicio público de electricidad, de donde nunca debieron haber salido, así como el respeto a su sindicato y a sus derechos laborales. Sobre este momento de definición, es necesario tomar varias cosas en cuenta:

1. La huelga de hambre generó una nueva correlación de fuerzas.

Por primera vez, el movimiento electricista logró ejercer una verdadera presión hacia el gobierno y esto fue posible gracias a la huelga de hambre que con dignidad sostuvieron decenas de trabajadores, pero sobre todo, gracias a la valentía de Cayetano Cabrera y Miguel Ángel Ibarra, quienes decidieron no doblegarse y resistir sin comer a pesar a los enormes riesgos para su salud y para su vida. Miguel había sufrido ya síncopes cardiacos de gravedad, y Cayetano, con 90 días en ayuno, se encontraba muy delicado, entubado y sobreviviendo de suero y oxígeno. El desvergonzado secretario del trabajo, Javier Lozano, que de dignidad no sabe nada, intentó sobornar al compañero Cayetano para que levantara el ayuno pero fue tajantemente rechazado por él.

En los últimos días, la huelga de hambre y la movilización generada alrededor de ella, tenían al gobierno contra la pared y por primera vez se percibía que la lucha tenía posibilidades de obligarlo a retroceder. En este contexto, incluso el PRI cambió de posición, por supuesto de manera oportunista, midiendo apuntalar sus propios intereses rumbo al 2012. Los legisladores priístas exigieron al gobierno que solucionara el conflicto con el SME (que no es lo mismo que resolver sus demandas), amenazando con buscar alternativas desde el Congreso, entre las que se mencionó la posibilidad de crear una nueva empresa social de electricidad para emplear a los compañeros.

2. Entre el desconcierto y la confusión, se levanta la huelga.

Se da el acuerdo entre gobernación y la dirección del SME para reiniciar pláticas, y se procede a levantar la huelga de hambre, sin realizar asamblea para evaluar esta medida y sin un plan de acción hacia adelante.

La huelga de hambre rearticuló la movilización y le dio vida a las marchas diarias, los volanteos y brigadeos informativos. A pesar del cansancio natural tras tantos días de lucha constante, la movilización se llenó de fuerza gracias al ánimo que el ejemplo de los ayunantes generó entre los smeítas. Cayetano y Miguel Ángel, reiteraban constantemente su convicción de llegar hasta el final, y el gobierno estaba flaqueando por primera vez. Por eso, la noche del 23 de julio, cuando se levantó la huelga de hambre, reinaba el desconcierto y la confusión entre los electricistas y también entre sus aliados. Hacia adelante, todo quedó reducido a la asistencia a las mesas de negociación de alto nivel.

3. Negociación sin movilización: un error.

Ningún movimiento social que esté realmente enfrentado al poder, ha ganado nada sin la presión y movilización social. Esta no es la excepción. La correlación de fuerzas generada en el período anterior, se ha ido diluyendo, y toda la presión de masas que había alrededor de la mesa de negociación en los primeros días, ha ido desapareciendo. Es cierto que ahora, también por primera vez, hay otros sectores que plantean alternativas de solución, como algunos partidos políticos. Pero no podemos perder de vista que ese apoyo es absolutamente negociable para quien lo brinda; lo cambiarían por cualquier cosa que les ofrezca Calderón en el terreno electoral, más aun si este viraje no tiene para ellos ningún costo social por la ausencia de toda movilización. Mientras más se alargan los tiempos de las mesas de negociación sin siquiera abordar el asunto de la reinstalación de los electricistas, mientras más tiempo pasa sin acciones de lucha, el movimiento va perdiendo terreno y sus demandas dejan de estar en la discusión y en la atención del pueblo, es decir, el SME se va aislando.

4. Ahora, ¡unidad, lucha y solidaridad!

Entre los más de 16 mil electricistas que se mantienen en lucha, no hay traidores, como quiere hace creer el gobierno a través de sus medios de comunicación. Flaco favor le hacen al movimiento quienes se hacen eco de esas maniobras divisionistas. Por el contrario, en un momento tan difícil como el actual, se requiere fortalecer la unidad interna de los electricistas y su convicción de seguir adelante. Desde dentro del SME, con la discusión franca y abierta en las asambleas, acatando realmente sus resoluciones, convocando y reconvocando a los electricistas, impulsando la movilización y la comunicación permanente con el pueblo. Desde fuera del SME, llamando la atención de otros contingentes sobre lo que representan estos 10 meses de resistencia continua, y sobre la importancia de que a pesar de los pesares, muchos miles de trabajadores sigan en pie de lucha. Ahora tenemos algo que no teníamos hace 3 meses: el invaluable ejemplo de Cayetano y Miguel Ángel que fueron el corazón y la esperanza de los electricistas y de todos nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario