jueves, 2 de septiembre de 2010

Atenco: una sagrada victoria



Los Brigadistas
Septiembre 2010


Tras cuatro años de una resistencia indoblegable, aun en los momentos más aciagos, los campesinos de San Salvador Atenco han escrito, nuevamente, una página dorada en la historia de nuestro país.

La soberbia, los juicios amañados, la carga entera del Estado mexicano en su contra cayeron ante el tesón, la bravura, la dignidad y la entereza demostrada por quienes desde la cárcel o el exilio forzado se mantuvieron de pie. Del mismo modo en que defienden su tierra, la labran, la cuidan y cosechan de ella los mejores frutos, así cosecharon su libertad. Atenco demuestra que resistir, no dar un paso atrás y plantarse de cara al enemigo es la mejor estrategia en una batalla que parecía de antemano decidida.


Además, los atenquenses supieron llenarse de apoyo, de solidaridad y hermandad nacional e internacional, encontrando en ello una trinchera infranqueable que tuvo un papel determinante; igualmente los movimientos sociales del país, los estudiantes, los colonos, los obreros, los electricistas, hicieron suya la bandera de la libertad. La victoria es resultado, por eso, del esfuerzo de todos los que en este país luchan y resisten. El invaluable y nítido triunfo del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, afrenta para los poderosos, queda como camino abierto para el movimiento social de México, enseñanza para las futuras generaciones y júbilo para un pueblo que tan de alegría y certezas se encuentra necesitado.


La libertad, como la tierra, es sagrada. Tiene razón Eduardo Galeano: “Si sagrada es la tierra, sagrados son también quienes por ella luchan”, por eso este triunfo, es de igual modo, una sagrada victoria.

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