domingo, 8 de agosto de 2010

San Juan Copala, después de Felícitas Martínez y Teresa Bautista



Teresa y Felicitas locutoras de la radio indígena La Voz que rompe el silencio Asesinadas por paramilitares el 7 de abril de 2008

Por: Miguel Ángel Granados Chapa
PLAZA PÚBLICA

De tan jóvenes y menuditas que eran, parecían niñas. Su voz, cantando en lengua trique, la suya, confirma esa apariencia. Eran Felícitas Martínez y Teresa Bautista. Tenían apenas 22 y 24 años de edad. Desde enero trabajaban en una estación de radio comunitaria, La voz que rompe el silencio, en San Juan Copala.

Fueron asesinadas el 7 de abril, cuando volvían de la comunidad de Llano Juárez a San Juan Copala, donde transmite Radio Copala, en el 94.9 de frecuencia modulada. Hacían de todo en la emisora. Eran locutoras y reporteras. También viajaban a las comunidades a enterar a la gente sobre las posibilidades de la estación, para obtener y transmitir información. En eso andaban cuando el vehículo en que viajaban, conducido por Faustino Vázquez, responsable municipal del registro civil, fue detenido por un grupo armado. El conductor temió que quisieran secuestrar a las muchachas y aceleró para escapar a la amenaza. Las jóvenes viajaban en el asiento trasero y sobre ellas cayó el fuego, salido de armas de uso reservado al Ejército según muestra el calibre de las balas asesinas. Murieron instantáneamente. Su compañero quedó herido. Y asustado. Lo mismo que los familiares de las víctimas, prefiere ahora guardar silencio, temeroso de que los asesinos atenten contra él.

Pudo, sin embargo, ofrecer su testimonio, y con sus palabras dos compañeros de las jovencitas sacrificadas, locutores también en ciernes, Bernabé Cruz y Adolfo Ramírez han podido identificar a los asesinos. Podrían denunciarlos ante el Ministerio Público, si es que a la Procuraduría de Justicia de Oaxaca el asunto –tan difundido públicamente que el director general de la UNESCO emitió desde París una condena a la brutal agresión— le importara mínimamente. Pero hasta ahora, no se ha iniciado averiguación alguna.

Aunque el doble crimen fue cometido con el fin de intimidar y acallar el proyecto radiofónico en que participaban las muchachas asesinadas, forma parte también de un clima de violencia que por décadas ha diezmado a los hablantes de trique, una comunidad étnica en busca de respeto a su identidad. San Juan Copala era un municipio hasta 1948, en que por motivos políticos ajenos a ese pueblo sus comunidades quedaron en los municipios de Santiago Juxtlahuaca (del que san Juan Copala quedó convertido en mera agencia), Putla de Guerrero y Constancia del Rosario.

Para expresar sus demandas, los pobladores más conscientes constituyeron el Movimiento de Unificación y Lucha Trique, al que intereses económicos y políticos locales opusieron la Unión por el Bienestar Social de la Región Trique. Enfrentamientos entre ambas agrupaciones acrecentaron la violencia endémica en la zona, alimentada por el comercio de armas que en la comarca se desenvuelve con naturalidad, sin que haya autoridad que lo frene.

La división de los grupos locales se complicó en 2004 cuando fue creado el Partido Unión Popular, que consiguió una importante presencia en la zona. Lo encabezó Héctor Sánchez, a la sazón senador perredista que se inconformó con la decisión de su partido de coaligarse con Acción Nacional y Convergencia para sostener la candidatura de Gabino Cué. Sánchez presentó la suya propia, a partir de un partido que gozó del apoyo del Gobierno de José Murat. Si esa fue la intención, quedó consumada: en la disputa cerrada entre Cué y Ulises Ruiz, candidato del PRI, resuelta a favor de éste, los votos que Sánchez logró para sí y hubieran sido para el PRD, hicieron la diferencia. Quizá por eso hay cercanía y acuerdos entre el ex perredista y el gobernador, ducho en corromper a la Oposición y en meterse en sus asuntos propios, como lo enseña la actual situación electoral perredista, uno de cuyos nudos es precisamente Oaxaca.

El hervor social producido por la insurrección de 2006 contra el gobernador autoritario animó a no pocos miembros del pueblo trique a separarse de la Mult, que los representaba cada vez menos, y a crear el Movimiento de Unificación y Lucha Trique Independiente (Multi), que se adhirió a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. Pronto pagaron las consecuencias: en agosto de 2006 en una emboscada cayeron tres de sus miembros, Andrés Santiago Cruz, Pedro Martínez Martínez y Octavio Martínez Martínez, menor de edad este último. Un año más tarde fue asesinado Moctezuma Velasco, hijo de uno de los fundadores del Multi. Su esposa Imelda quedó herida.

Entretanto, el Multi había constituido el municipio autónomo de san Juan Copala, erigido por voluntad de cuatro comunidades el primero de enero de 2007. Se trataba de una clara reivindicación histórica: recuperar la condición que ese enclave había tenido hasta 60 años atrás. Para afianzarse entre los triques de otros municipios (cuyas autoridades, como la estatal, rehúsan reconocer la autonomía de San Juan Copala) el ayuntamiento autónomo echó a andar el 20 de enero de este año La Voz que Rompe el Silencio, con personal como Teresa Bautista, Felícitas Martínez, Bernabé Cruz, Adolfo Ramírez, casi adolescentes todos ellos. En unos pocos meses mostraron la importancia de su trabajo. Por eso Teresa y Felícitas fueron asesinadas. Por eso están en peligro los demás

Felicitas Martínez Sánchez y Teresa Bautista Merino
Apenas tenían 20 años. Eran locutoras de la radio indígena La Voz que rompe el silencio en la zona trique de Oaxaca donde ayudaban a las mujeres oprimidas por la violencia de género a denunciar sus casos y a exigir justicia y reparación. Su voz casi infantil contrastaba con su valor cuando alentaban a los oyentes a defender el territorio autónomo de los triques. El 7 de abril de 2008 a las 18:00 horas fueron emboscadas por un grupo de seis pistoleros en Putla de Guerrero. Les dispararon hasta matarlas. El coche en el que viajaban era conducido por Jorge Albino Ortiz quien sobrevivió al ataque: "Empezaron a disparar específicamente contra las locutoras" -dijo Albino Ortiz a Reporteros Sin Fronteras- "es un golpe directo contra la radio y la libre expresión comunitaria de la zona trique, porque hemos luchado por la autonomía, por los derechos indígenas". Desde enero de 2007, cuando buscaron la autonomía, Felicitas y Teresa habían sido amenazadas. Las dos periodistas fueron asesinadas cuando iban a realizar un reportaje, según ha denunciado el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) y la organización internacional "Articulo 19". Los locutores Adolfo Ramírez y Bernabé Cruz han declarado que la autoría intelectual del crimen recae en los dirigentes del Partido Unidad Popular, Heriberto Pazos, Rufino Merino Zaragoza y Marcelino Bautista. Más aún, ambos compañeros de las dos mujeres asesinadas han identificado a los autores materiales del crimen y acusan de "jalar el gatillo" a los hermanos Manuel y Carmelo Domínguez Ortiz y Paulo Guzmán Ramírez.

Betty Cariño habla de Felicitas y Teresa a un año de su asesinato.

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