jueves, 8 de octubre de 2009

Zelaya de regreso en Honduras

Los Brigadistas #3
Primera quincena de octubre

Tras 3 meses de represión y resistencia, el día 21 de septiembre regresó Zelaya a su país como
“invitado especial” de la Embajada de Brasil. En respuesta el gobierno golpista decretado un salvaje Estado de Sitio que se prolongó durante varios días, prohibiendo “toda reunión pública no autorizada por las autoridades policiales o militares”, “emitir publicación por cualquier medio de comunicación hablado, escrito o televisado” que esté en contra de los golpistas. Además ordena a “todas las secretarías de Estado (…) poner a disposición de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Honduras sin dilación alguna, los medios a su disposición que les soliciten para el desarrollo de las operaciones”. Sumado a esto: la detención de cientos de hondureños llevados a punta de fusil a estadios deportivos; la tortura, desaparición y asesinato de hondureños, nos hace recordar con desprecio lo que el pueblo chileno vivió hace casi 40 años con Pinochet.
El regreso de Manuel Zelaya representa una nueva etapa en la lucha popular. Aquel embuste de elecciones, organizadas por los que asaltaron el gobierno por la fuerza, se vio paralizado por completo. Las movilizaciones en el país se multiplicaron, la lucha del pueblo es más férrea que nunca. El miedo con el que los gorilas pretenden detener la lucha popular se ha convertido en valor y fuerza incalculable, mismos con los que la gente se ha armado para desafiar la represión militar.
Canal 36 y Radio Globo, dos medios que transmitían información sin acatar la censura impuesta, fueron desmantelados, sin embargo, continúan denunciando por vía electrónica la situación que se vive en el país y repudiando al gobierno dictatorial.
A lo externo, los Estados se han expresado de distintas maneras: Venezuela sigue siendo ejemplo de dignidad, oponiéndose al golpe con firmeza. México, con el gobierno de Calderón haciendo llamados ambiguos y tibios; y Estados Unidos, con una verdadera política de doble cara: Obama quitando visas a funcionarios golpistas, mientras Lewis Anselem, embajador estadounidense ante la OEA, califica de "irresponsable y tonto'' el retorno a Honduras de Zelaya.
Al interno, militares y empresarios presionan, proponiendo una “salida” que resulta mucho peor que la del “Acuerdo de San José”, elaborada por el presidente Arias de Costa Rica. Esta “salida” consistiría en regresar a Zelaya a la presidencia pero con “poderes limitados”, sin injerencia sobre las fuerzas militares, y Micheletti sería diputado vitalicio en el Congreso; ningún golpista podría ser castigado por las atrocidades cometidas durante este infame Golpe de Estado.
Esta propuesta es inaceptable. Ahora más que nunca debemos responder al llamado de nuestros hermanos hondureños. Su resistencia sembrará el futuro no sólo de su país, sino de toda nuestra América.

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