jueves, 8 de octubre de 2009

Peña Nieto ¡Miente!

Los Brigadistas #3

Primera quincena de octubre 2009


Enrique Peña Nieto, cumplió cuatro años de abierta campaña rumbo al 2012, el grupo Atlacomulco lo levanta en hombros y las alianzas pactadas a su favor se enfocan en impulsarlo a la presidencia.

Año con año Peña Nieto evita mencionar en sus informes el despilfarro con cargo al erario público que gasta en una campaña mediática ininterrumpida desde que llegó a la gobernatura (cada spot en el que aparece con Lucero cuesta $1,000 por segundo al aire a los contribuyentes del Estado de México). Esta estrategia evidencia su urgencia por ganar la simpatía y aprobación de la opinión pública y distraerla de aquellos temas oscuros e incómodos, como su origen y formación política.

El Golden Boy #1 de Atlacomulco ha superado a sus maestros en el fino arte de la impunidad. El primero de sus padrinos, Arturo Montiel Rojas, quién es además su tío, se encargó personalmente de su asenso político. Peña Nieto fue secretario particular de Montiel en la Secretaría de Desarrollo Económico (1993-1998), y subcoordinador de su campaña para gobernador (1999). Ya en el cargo, Montiel lo asignó como subsecretario de Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno (1999-2000) y finalmente Secretario de Administración del Gobierno del Estado de México. Desde ahí Peña Nieto aseguró el financiamiento de una red espionaje político que Montiel montó en contra de sus adversarios en su fallido intento por contender a la presidencia. También le facilitó recursos suficientes para comprar lealtades políticas, y durante su administración Montiel pudo operar un descarado desfalco a los fondos estatales para hacerse de propiedades. En contribución a su lealtad Montiel generó el escenario perfecto para que “el sobrino consentido” fuera candidato único a la gobernatura y gastó más $280 millones en su campaña (cantidad que rebasa el recorte a la UNAM en el presupuesto del año en curso). Para proteger al sobrino del escándalo por sus errores políticos negaron ser familia e incluso modificaron las actas de registro civil que confirmaban el parentesco.

Comprometido hasta el tuétano con Montiel, Peña Nieto se encargó de encubrirlo y exonerarlo de la acusación del enriquecimiento ilícito, además asumió el compromiso de cobrar factura a todos aquellos que impidieron alcanzar metas políticas a Montiel incluyendo a los campesinos de Atenco contra quienes se vengó con saña ordenando un operativo en el que las detenciones, cateos, torturas, violaciones y asesinatos no pudo esconder aún con la ayuda de sus aliados los medios mentirosos.

Esta es una primera muestra de cómo detrás una imagen fabricada, Peña Nieto intenta esconder corrupción, nepotismo y represión, sus verdaderas caras, su campaña se muestra cada vez más como una amenaza en contra de la libertad y el bienestar de nuestro Pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario